El collar de perlas

Por: Ellie York

Era una tarde como cualquier otra o por lo menos eso era lo que yo creía. Fui al teatro nuevo el cual estaba decorado como un palacio, era de mármol blanco y alrededor tenía unos bordes de oro, en el techo habían los candelabros más grandes y magníficos que había visto en mi vida brillaban como el agua del mar cuando le pega el sol. Aquella tarde estaba pasando la produccion clasica de Hamlet por William Shakespeare, estaba sentado hacia delante en el balcón y me puse mis lentes de teatro, y no fue hasta ese momento que la ví, la belleza más exquisita que había visto en mi vida, una mujer, tenía pelo rubio que casi parecía blanco, ojos azules que brillaban como el zafiro, labios tan rojos como el rubí y una sonrisa que iluminaba cualquier cuarto al cual entraba, estaba vestida como realeza con una corona de plumas y una chaqueta peluda y esponjosa de color negro. Se sentó a mi lado y empezamos a platicar hasta que la obra finalmente empezó y aunque la obra estaba enfrente de mí no podía dejar de mirar a mi costado, a ella. En la intermisión salimos del teatro y nos fuimos a pasear por las calles de la ciudad, estaba lloviendo y las estrellas brillaban como pequeños brillantes en el cielo negro, no había ningún ruido en la calle, empezamos a platicar y caminar por la noche y cuando nos despedimos me dijo que me veía en aquello teatro donde nos conocimos a las 1:30.

El siguiente día me desperté temprano de toda la emoción que tenía y yo ni me sabia el nombre de esta mujer pero eso solo me emocionaba, me intrigaba era mi nueva obsesión. Cuando llegué al teatro me estaba esperando en la entrada y cuando me vio se vino corriendo y me abrazo, ella no sabía mi nombre y yo no sabía el suyo pero había una conexión fuerte y magnética la cual nos juntaba. Fuimos a un bar en donde comimos y nos tomamos unas cervezas, después fuimos al parque y hablamos y en ese punto ella sabia mas de mi que cualquier otra persona y yo no sabía nada de ella. Antes de que lo supiéramos ya era el atardecer la maneje a su casa y le pregunté su nombre y me dijo que si queria saber que la viera mañana en el mismo lugar a la misma hora y antes que entró a su hogar le dije yo soy Sebastian por si querias saber, ella contestó te veo mañana Sebastián y me dio su preciado collar de perlas.

Esa noche no pude dormir esa mujer era mi nuevo mundo y era lo único en lo que podía pensar. La fui a ver y me sorprendió con boletos de aquella obra de la noche nos conocimos para ese mismo dia. Fuimos a un picnic gourmet en el parque nos sentamos debajo de un árbol y comimos. Poco después fuimos a lago y andamos en las lanchas me empezo a hechar agua y nos acabamos cayendo. La lleve a mi casa y nos bañamos y nos preparamos para la obra.

Fuimos a cenar a un restaurante italiano en donde por fin me dijo su nombre Claudette. Al llegar a la entrada del teatro y ver el candelabro me di cuenta que había estado aquí hace dos días pero el candelabro no se veía tan grandioso como aquel dia porque esos cristales no comparaban con la belleza de Claudette. Fui a comprarnos palomitas para la obra y antes que me pude voltear hubo tembló y se escuchó un sonido muy fuerte, me voltie y no la vi y me di cuenta que se había caído el candelabro gigante mi primer instinto fue checar si había caído encima de ella pero no había sangre y fue en ese momento que me di cuenta que había desaparecido.

Aquella noche la fui a buscar por toda la ciudad y cuando no la vi fui al policía y la describi pero nadie sabía quién era aquella mujer. Esa noche en el teatro fue la última vez que la vi y lo unico que tenia de recuerdo era su collar de perlas.

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