Ella es una niña callada

Por: Anat

Ella es una niña callada, pero sabe cuándo abrir la boca. Los secretos dentro de ella son especiales y únicos. Todos confían en ella. Pero si alguna vez llegas a traicionarla, asumirás las consecuencias.

Le gusta el misterio y el desafío, la intriga y los acertijos. Pero lo que más le gusta, es guardar secretos. La hace sentir diferente en una buena manera. Y por más que le cuesta no decirle a los demás, se mantiene en calma y callada.
Siente la presión de todos en sus brazos cada vez que piensa en contar un secreto, y entonces decide guardárselo. El problema es que ya se acostumbró, pero no sólo los secretos, sino también su opinión. Se volvió más callada de lo que era antes. Y se le borró la sonrisa de su cara, en lo personal me he acercado muchas veces a hablar con ella, pero parece que vive en una burbuja inflada con los secretos de los demás. Está perdida en su propia realidad, sin querer entrar a la de los otros.
Ayer llegó una niña nueva. Tiene un aspecto interesante, parecido a aquella niña. Callada, pálida, ojos claros y la voz cortada, si es que habla. Pero ella es más alta y es un poco más sociable. Se le acerca a la otra niña, pero se va. Día tras días ella intenta otra vez ser su amiga y poco a poco lo logra. Las dos ríen, es algo inexplicable e increíble.
La niña está volviendo hablar, dice muy pocas cosas pero es un avance. Nadie pensó que la niña nueva podía hacer un cambio tan grande, y tan sólo lleva aquí 6 meses. No sé los demás, pero yo sigo impactada, pues después de tanto tiempo de ver a la niña sola, no queriendo hablar con nadie, me puse muy feliz en tener una amiga.
Poco a poco se vuelven más inseparables. La niña nueva le contaba su opinión, sobre todo tratando de que la otra le responda, sin embargo no lo hacía. Entonces, la niña seguía y seguía hablando.
Los viernes se juntan y van al cine. Pero este viernes el cine estaba cerrado, había pasado un robo el domingo pasado. Eso significa que no iban a poder ir, que iban a tener que romper la rutina y es algo que las dos odian. Entonces, yo decidí invitarlas a mi casa a ver una película y a platicar. Mientras una dijo que sí, la otra no sabía si hacerlo, dejé que pasara un día y le volví a preguntar, pero ella se negó a venir, y minutos después la otra niña también. Supongo que ellas saldrían juntas y sin compañía, como siempre lo hacen.
El viernes antes de salir de la escuela ellas dos estaban muy calladas, me acerqué, pero no fue una buena idea. Se veían serias, tristes y un poco distanciadas.
Ayer me enteré que la abuela de la niña había muerto. Y al parecer la niña nueva no supo cómo reaccionar y decidió no estar con su amiga durante el proceso del entierro, ni nada parecido. Entonces ella se enojó y decidió no volverle a hablar. Pero eso no era suficiente. Fue cuando la niña decidió revelar el único secreto que la otra le había contado. El único secreto que sabía es que la otra niña nunca la iba a perdonar, así como ella no perdonaría a la otra, y se lo dijo a la familia de la niña nueva. Nadie en la escuela se enteró cuál fue el secreto. Pero sabemos que fue suficientemente fuerte para arruinar esa amistad tan pura que tenían, y para que ya no sé hablaran.
Después de un rato se veían más calmadas. Yo pensé que todo había mejorado, hasta que hace unos días vi a la niña otra vez, pero ahora sola. Su sonrisa se estaba difuminando. ¿Qué pasó con ella?
Una vez más me volví a acercar a ella. Pero no me contestaba. Si esto hubiera pasado antes no me hubiera sorprendido, pero luego de verla sonreír estoy confundida. La confusión que me produjo fue gracias a la ambivalencia de su carácter. Al verla reír un día y el siguiente llorar me causaba conflicto.
Fue entonces cuando fui a hablar con la otra niña. Ella sí habló, y mucho. Me contó sobre cómo la niña trató de explicarle todo lo que había pasado con su abuela, pero ella no podía creer tal noticia. Se fue corriendo y azotó la puerta. En ese instante la niña empezó a planear su venganza. Y fue cuando soltó el secreto.

Ella sabe que tal vez no fue la mejor decisión, pero en el momento parecía lo adecuado. Ella sabe que la otra sufrió y mucho, se nota en su cara, y ella sabe que nadie le va a volver a contar un secreto pero como dije, asumirás las consecuencias. Desde ahí no se han dirigido la palabra.
Ahora las dos están enojadas y tristes. No les gusta hablar y menos escuchar a los demás. Nadie les habla. Y entre ellas, ni se pueden voltear a ver.
Ella es una niña callada, ya no sabe cuándo abrir la boca. Los secretos dentro de ella se quemaron y ya no valen nada.

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