Un intento más de vida

Por: Rosas

Desearía poder narrar una historia en la que todos somos unidos y nos queremos, donde no hay temores y nuestra más grande preocupación es el qué dirán. Desearía poder decir que yo nunca he probado el amor verdadero, ni llegar a sentir esa ilusión tan grande y pasajera. En este barrio, todos nos conocemos, mientras que al mismo tiempo nos hundimos con la soledad. Desearía poder pre-senciar ese saludo del de la puerta de al lado por primera vez, y no pensar que el amor para mi sólo ha vivido en sueños.

El tiempo si pasa, y se vuelve cada vez más lento y tedioso para todos, pues no sabemos cuando puede acabar. Mientras veo unas simples flechas marcando y girando sobre un pequeño pedazo de plástico de bolsillo, pienso qué pasará cuando todo vuelva a la normalidad, sabiendo que eso sólo pasa en otro lugar llamado sueños. No he logrado entender cómo es que he llegado a este punto de lo que no se puede llamar vida. Gracias a todo este vacío dentro de mi ser he podido com-prender que nada en este mundo existe, más que nosotros mismos, simples pedazos de masa que viven sobre una burbuja redonda azul y no saben hacía donde ir, por lo menos eso ya no es un problema para mi.

Podría considerar que soy el dueño de mis propios sueños, pues estos son los únicos que han logrado controlarme desde esos momentos que se han encargado de torturarme una y otra vez, lastimando a esos pobres intentos de sentimientos que mi cuerpo ha intentado sentir y no lo ha lo-grado. Es así como poco a poco me he convertido en lo que soy hoy, una pieza de masa más desde el montón que terminó en este barrio sin razón alguna.

Todo comenzó cuando esas pequeñas luces mostraban su presencia desde un punto lejano y superior que iban acompañadas de un precioso círculo de piedras brillante marcando su superiori-dad. Todo era tan hermoso por primera y última vez, y lo podía admirar, podía sentir por sólo una vez que soy dueño de algo más que sueños. Pero llegó esa persona, la única con la que he podido tener algo más fuerte y profundo que simples pensamientos, a traicionarme hasta el cansancio, y demostrarme que nada importa. Ella me enterró en este lugar cubierto de profundidades del que no he podido salir. Todo es negro y a la vez blanco, pues no he tenido la oportunidad de conocer lo que es un color de verdad, cuando lo más irónico es que ella me enseñó lo que son estas marcas luminosas que se refugian dentro del corazón.

De un instante a otro, comienzo a pensar que tal vez lo correcto fue nunca haber salido de este lugar, y aunque sólo pasó una vez, puedo decir que estoy completamente arrepentido de haber-lo hecho, y todo fue por querer explorar ese mínimo sentimiento que me hizo pasar la única perso-na que me ha abierto las puertas de lo que ella decía llamar “corazón”.

Entiendo que esta no es una historia ordinaria, pues desde el momento que comenzó a pasar aire por mis sensibles y pequeños agujeros, llegue a este lugar. Nada de esto fue mi culpa, yo no decidí estar aquí. Como dije, en este barrio nadie se saluda, y todos somos completamente invisi-bles, menos cuando llega el momento de darles el gusto a los demás, aquellos que me han enseñado simples conjuntos de letras formando una palabra, y los mismos que me han utilizado una y otra vez para uno más de sus experimentos. Todo es completamente aleatorio, y si te toca, deberás de ver una profunda oscuridad para siempre.

Querido amor, si por ahí estas, preséntate en algo más que sueños, pues yo no aguanto más esta soledad, ¿Por qué solo ahí tuve la oportunidad de conocerte y sentirte? Me preguntaba una y otra vez. Mientras que ella estaba muy cerca de mi, decidió traicionarme hasta el cansancio. Yo también estoy cansado de este grandioso intento de lo que llaman vida, y cada segundo me voy haciendo más invisible de lo que ya era anteriormente.

Siguen moviéndose esas flechas dentro del plástico, no paran de girar ni un segundo. Mien-tras sigo contando esta vulnerable historia, siento como los pequeños hilos saliendo de mi cabeza se van tornando blancos. Gracias a esto, he podido darme cuenta que las cosas si cambian, pues mi piel ya no resiste al frío como ellos creían, y el calor me ha podido quemar al igual que cuando co-locan esa grande y deslumbrante llama naranja en mi habitación y después desaparece, al igual que todos los sueños al momento de despertar.

Cada vez voy sintiendo que mis frágiles manos van haciendo pequeños movimientos, y empiezo a tomar en cuenta el hecho de que es momento de soñar eternamente y encontrarme con ella. En ese momento, están llegando por mi a tomarme del cuerpo, y me levantan agresivamente, mientras que por mi mente solo pasa una cosa; ¿Por qué son tan iguales a ella?. Me torturan las dudas al igual que como ella lo hizo al traicionarme, y me puedo dar cuenta que ya es momento de volver a mis sueños donde solo existiamos los dos.

Despierto con un sentimiento completamente diferente, pues estas no eran los 4 fondos negros alrededor de mi que mis ojos estaban acostumbrados a admirar. Esto era mejor, podía apre-ciar a todas las luces en su punto máximo de superioridad, seguramente ella se refugia ahí para no ver como he estado desapareciendo.

Aquí decido quedarme, cada simple parte de mi masa me pide que no me mueva, pues cada vez estaré más cerca de verla en algo que no sean esos famosos e inútiles sueños que ya no tienen valor alguno. Soy una víctima más dentro de la soledad que ha imaginado que existen más seres hechos de masa al igual que yo. ¿Me estoy volviendo loco como ellos siempre me decían?.

Mientras voy desapareciendo, los recuerdos se hacen parte de mi ser, y todos los sueños se han juntado por primera vez en mi contra formando un conjunto de palabras. Ese es, su nombre. Por fin lo he logrado recordar. Traicióname hasta el cansancio, que yo no me cansaría de estar con-tigo ni un sólo segundo. Empecemos juntos una nueva vida, “mamá”.

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