Quiero ser madre

Por: Chinese

¿Cómo es poner de prioridad matar en vez de procrear y reproducir? Nadie lo entiende hasta que lo vive, es un intercambio que, de cierto modo te hace creer más en tus ideales, te refuerza la idea de que una sociedad igualitaria es posible; ¿Pero a caso una mujer puede renunciar al deseo de ser madre?

Desde 1964, la Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia busca un país con gobierno basado en el comunismo en donde la sociedad sea totalmente igualitaria. ¿A caso eso es posible? En un punto quizá creí que si, entonces fue cuando decidí formar parte de la batalla del comunismo. Eso fue hace 8 años cuando yo sólo tenía 18. Pero ahora me replanteo, ¿Valió la pena? No estoy tan segura porque me hizo renunciar cinco veces lo que siempre quise, un hijo para amar.
Como cualquier niña pequeña de 5 años, siempre jugaba con las pocas muñecas que tenía, les ponía nombres y las protegía con mi alma, no dejaba que nadie me las quitara y no dormía sin ellas. Yo creía que, para ellas, yo era la mamá y para mí, ellas mis hijas. Desde ahí desarrollé la idea de tener hijos y varios tal como lo hizo mi madre, que dio a luz a 4 hermanos más que yo, siendo yo la del medio. Fui creciendo y la vida me fue enseñando como vivir, fui aprendiendo de lo que me rodeaba porque sabía que eventualmente, iba a terminar siendo parte de ello. En mi círculo, luchas entre ideales del “todo o el nada” me rodeaban, pero yo continuaba mi vida con el sentimiento de fluir constantemente. Llegué a los 18 y el sentido de pertenencia se volvía más exigente. Me di cuenta que era momento de elegir un bando que decidiría de cierto modo, el fututo de mi país lo que afectaba indirectamente en el mío.
Fue ahí cuando comencé a entender las diferencias entre los partidos y sus ideales, como el capitalismo permite la competencia, la propiedad privada y como respuesta las jerarquías sociales mientras que el comunismo, trataba de incluir a ambos géneros sin la existencia de una división ni lo que es “tuyo” o “mío” sino todo de todos por igual. Después de observar en mi país altos índices de violencia contra la mujer la idea de la igualdad me parecía más adecuada y como me lo propuse, ahí terminé.
Con el tiempo, me adentré más en el tema y comencé a comprender más acerca del nacimiento de la idea del comunismo en general en Rusia, la situación de mi país y como había que hacerle para lograr una Colombia comunista. Entre mi familia, jamás hubo ningún problema de ideales ya que cada quien tenía el derecho de pensar lo que quisiera y eso no afectaba el ambiente y amor familiar. Continué por varios meses más con un perfil bajo aprendiendo cada vez más, hasta que conocí a mi novio en una de las reuniones. Tenía dos años más que yo y directamente nos conectamos, pensé que el hecho de que compartíamos ideales iba a ser una ventaja, pero nunca pensé más allá en lo que realmente quise desde pequeña, una familia.
Después de que nos mudamos juntos decidimos que estábamos listos para enlistarnos con el partido para pelear con las propias manos que se nos dan a favor de los ideales. Directamente le dieron a mi pareja un puesto como comandante por su lealtad al partido desde siempre mientras que a mi, me dejaron en un puesto bajo en donde de todas maneras, estaba satisfecha por contribuir a la causa.
Repentinamente todo se cayó, a los pocos meses, mi novio fue herido severamente, pero aseguró que iba a volver. Ahí se me ocurrió mi plan maestro el cual estaba basado en la idea de que yo ya estaba lista para subir de rango y tener más responsabilidades. Mi plan consistía en tomar el trabajo de mi novio como alto comandante sin que nadie se enterara, planeaba disimular con accesorios en la cabeza y ropa holgada y hacerme pasar por el de mientras que se recuperaba; pero yo no sabía que no iba a hacerlo pronto.
Mi plan resultaba perfecto y creía que por mi amor a la búsqueda de una sociedad igualitaria mis actos serían justificados, ¿Pero realmente el resultado justificaba a los medios? No perdía nada en intentar y lo hice. Cuando fui, todos estaban asombrados de que el comandante volvió, y nadie se dio cuenta de los cambios que había en mi persona.
El tiempo pasó y mi mentira fue creciendo tal como mi éxito. En mi antiguo trabajo solo decía que cuidaba de mi novio y nadie hace preguntas. Yo era fiel a mis pensamientos por lo que iba con todo.
Un día, comencé a notar en mí cambios físicos y en mi comportamiento. Por más que me lo negaba era obvio; Sí, estaba embarazada. No pensé en la magnitud de tener un ser vivo dentro de mí, sino pensé en que mis superiores se darían cuenta que no soy quien finjo ser. Lo disimulé hasta que aborté justificándome con “la causa” dejando atrás mi sueño de ser madre.
El tiempo seguía corriendo y el proceso del embarazo se repitió 4 veces más, unos procesos más largos que otros; 4 veces más renuncié al hecho de ser madre y opté por esconder mi crecimiento hasta que un día, todo se volvió diferente. Unos meses después de un aborto yo ya creía que otra vez estaba embarazada por lo que ya escondía más mi cuerpo, pero fuera de eso, yo ya era una experta en lo que hacía por lo que me habían asignado un trabajo de lo “no tan bonito” del partido.
El comunismo tomaba los castigos muy enserio y llevaba al cuerpo a un estado parecido a la muerte, pero yo no veía eso, veía gente recibiendo su merecido. Esa noche, mi trabajo era torturar, poner en condiciones inhumanas a un “traidor” de los ideales. Nunca había tenido que apuntar a nadie con una pistola directamente en su cabeza, pero eso tuvo que ocurrir para que pudiera darme cuenta de lo que estaba ocurriendo ¿Estaba realmente renunciando a mi deseo de tener hijos por una causa que me exigía terminar con la vida de alguien? No, no lo estaba; y ahí fue cuando todo comenzó a ir para abajo.
Comencé a darme cuenta que tal vez todo lo que creía no valía la pena en el momento que me exigían matar. Por obvias razones no terminé la misión y salí inmediatamente. Asimismo, salí tan asustada que inconscientemente me quité todas las prendas que me cubrían y mi identidad quedó al descubierto, tal como mi símbolo de embarazo. Al todos ver que mentí y no era quien aparentaba ser terminé en el otro lado, donde me tocaba a mí ser golpeada, maltratada y torturada por que ellos creían que era una espía de los capitalistas. Me torturaron durante varias horas y yo temía por mi salud, preguntaban de donde vengo y cuando explicaba lo que realmente sucedió me golpeaban aún más; no estaban dispuestos a dejarme ir, no aguantaban la idea que alguien los engañó y dejaron de controlar el pensamiento y la vida de un miembro.
No me dejaban irme y seguía en condiciones que tal vez, me hubieran ocasionado un sexto aborto y fue ahí cuando pensé y reflexioné: ¿Qué tan lejos podemos ir por un ideal hasta hacerlo parte de nosotros? Comencé a cuestionarme si la idea del comunismo era posible; ¿Algún día llegaremos a tener una sociedad la cual todos tengamos lo mismo y nos traten como lo mismo? En ese momento, no me habían tratado como un igual a ellos, habían abusado de mis derechos y me habían lastimado por un comportamiento malintencionado. ¿Alguna vez los valores de la sociedad cambiarían para valorar a todos sin importar su profesión y sus pertenencias? Metida ahí en esas condiciones me di cuenta que había seguido un ideal que resulta utópico, ¿Sino funcionó en países como Rusia hace años y ahora en otros como Venezuela; porqué funcionaría en Colombia? Di mi todo, renuncié a ser madre por nada y aprendí en ese momento a la mala manera que hay que pelear por lo que uno quiere.
Permanecí más tiempo ahí hasta que mi novio vino a buscarme y como ya sabían que el siempre estuvo en casa lo cuestionaron y retuvieron por colaborar conmigo. Más horas pasaban y continuaban tratando de sacarme información, pero no entendían que no la había.
Repentinamente nos dejaron ir y no dudamos en escapar, quizá al ver mi panza o mi trayectoria como comandante los persuadió para dejarnos ir, pero es algo que jamás sabré. Fue todo un proceso, pero debido a la revelación de la maldad del comunismo decidimos abandonar todo y tratar de llegar a Perú.
Y he aquí en Perú, lo logramos, sin entender porque me dejaron ir y culpándome de renunciar a la vida de 5 seres vivos. Decidí por fin continuar con la vida de la criatura dentro de mí y comencé a plantearme diariamente; ¿Valió la pena renunciar a ser madre por un ideal? Me di cuenta que tan lejos puede llegar una idea. ¿Estaba dispuesta a renunciar a tanto? No, y por eso, ahora seré madre.

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