El valor de la vida

Por: Universo

Vengo de una familia con poco dinero, pero logré salir adelante después de todo lo que mi familia tuvo que pasar, no digo que mis papás fueran malos padres, al contrario, sólo que la sociedad en la que vivimos no nos aceptaba y por eso tuvimos que salir adelante por nuestra cuenta.

Vivía en una casa muy chiquita, mi mamá y mi papá dormían en una cama individual y de lado izquierdo dormíamos mi hermano y yo en un colchón que estaban en el piso, por el otro lado mi abuela dormía en el sofá de la casa.
Ni mi hermano ni yo fuimos a la escuela por la misma razón que no nos alcanzaba el dinero para comer, pero todo lo que tendríamos que aprender en la escuela y muchas cosas más necesarias para la vida no las enseñaba mi abuela. Esto no significa que vivíamos mal, sólo que no teníamos los recursos necesarios para ir de viaje, para ir al escuela, ni para darnos muchos gustos en la comida.
Aunque mi papá y mi mamá trabajaban día completo no ganaban lo suficiente, así que estábamos todo el día con la abuela; en las mañanas nos enseñaba a leer, escribir, a resolver problemas matemáticos, etc. Después mi hermano y yo ayudábamos a mi abuela a cocinar para cuando llegaran papá y mamá. En las tardes mi abuela salía y yo tenía que cuidar a mi hermano, en ese momento yo tenía trece años y mi hermano diez.
Una noche, cuando ya estábamos toda la familia reunida para la cena, mi papá había llegado triste, decepcionado y al mismo tiempo enojado del trabajo, pero cuando empezamos a cenar él trató de disimular que no pasaba nada, pero era obvio que sÍ. Cuando acabó la cena todos nos pusimos a lavar los platos y a guardar, en ese momento la abuela nos llevaba a acostar, mamá y papá nos daban un beso de buenas noches y nos dijeron que al rato venían a dormir, pero yo sabía que estaba pasando algo, pero no sabía que era, entonces mi hermano se quedó dormido pero mi abuela no se fue hasta estar segura de que los dos durmiésemos, así que me hice la dormida y en ese momento la abuela fue a ver qué pasaba en realidad con mi papá. Cuando escuché que ya se había ido, bajé a ver qué pasaba, pero no logré escuchar mucho de lo que decían, lo único que escuché era que habían recortado gente del trabajo de mi papá, pero no estaba segura si a él lo habían despedido o no. Traté de acercarme más, pero no escuché nada, me subí a dormir pero no pude por estar pensando en lo que creía que había escuchado. Me quedé despierta toda la noche con una intriga que no me dejaba de dar vueltas en la cabeza. Después de un buen rato me logré quedar dormida con mi cabeza llena de pensamientos de qué podría pasarle a mi papá si se quedaba sin trabajo.
Al día siguiente, al despertarme estaba decaída y agotada por no poder dormir la noche anterior, pero se me hizo raro ver a mi papá en mi casa porque él siempre salía temprano a trabajar, entonces me acerqué y le pregunté:
-¿Por qué hoy no fuiste al trabajo? -él para evadir la pregunta me cambió el tema, pero le insistí hasta que me respondió
-Me despidieron del trabajo pero hoy iré a buscar uno nuevo.
En ese momento me quedé angustiada pensando que qué podía hacer yo para ayudarlo.
Pasaron los días y mi papá seguía buscando trabajo, hasta que un día escuché como mi papá y mi mamá estaban discutiendo pero no sabía exactamente por qué era hasta que logré escuchar como mi papá enojado que le decía a mi mamá que ya no alcanzaba el dinero para comer y sabía que involucrarnos a mi hermano y a mí en esa situación no era era lo correcto pero no le quedaba de otra, cuando estaba apunto de escuchar a qué se refería con “quería hacer algo que nos incluyera a mi hermano y a mí no era lo correcto” me interrumpió mi abuela, ya que era la hora de cenar. Toda la noche mientras comíamos nadie se dirigió la palabra, sólo hubo poco diálogo pero se sentía muy seco y desganado.
Me quedé preocupada por lo poco que logré escuchar, pero no dejé de pensar en cómo podía ayudarle a mis papás.
Al día siguiente fui la primera en levantarme y agarré una bolsa con los pocos juguetes que teníamos y unas cuantas prendas de ropa que no se veían tan usadas y empecé a caminar hacia la calle principal donde me paré en una esquina a vender las cosas que había tomado de la casa. Me quedé toda la mañana parada esperando a que cualquiera me diera dinero por las cosas que traía, pero sólo una señora amable se me acercó y me dio un moneda de diez pesos que la verdad no me ayudaba para nada. A lo lejos vi como a un señor que llevaba mucha prisa se le cayó la cartera, en ese mismo instante me levanté y dejé todas la cosas que traía conmigo para recoger la cartera, me asomé para ver lo que traía y vi que tenía varios billetes que con esa cantidad me ayudaría a llevarle comida a mi familia. Se me ocurrió agarrar los billetes que tenía dentro y devolverle la cartera al señor que llevaba prisa, cuando se la regrese al principio me agradeció pero en el momento que revisó su cartera me empezó a gritar y a decirme cosas como “que soy una ladrona” y demás… pero yo me fui corriendo, todas las cosas que el señor me gritó claramente me hirieron pero también yo tenía que hacer algo por la situación que estaba pasando en casa. Al llegar a mi casa, cansada por correr, mi abuela preocupada me agarró muy fuerte, me miró con ojos llorosos y al mismo tiempo me dijo lo preocupada que estaba al no verme toda la mañana.
Era la hora de la comida y normalmente mis papás nunca estaban por lo cuál se me hizo muy raro que estuviesen. Al ver la cara de mi mamá se notaba a simple vista que había llorado. Me acerqué a ella y no mencionó ninguna palabra, me jaló hacia ella y me abrazó muy fuerte, tan fuerte que no podía respirar y me susurró al oído
-Pase lo que pase no te olvides de que yo soy tu mamá y que te amo mucho.
Al principio no entendí, pero me acordé de lo que había dicho mi papá la noche anterior. No me estaba gustando lo que estaba pensando y mi cabeza no paraba de dar vueltas con lo que me dijo mi mamá, cuando nos sentamos a comer mi papá y mi mamá se veían sospechosamente uno al otro y no paraban así que me levanté de la silla y exclamé
-¡no entiendo lo que está pasando y no me está gustando la idea, así que me gustaría que nos dijeran qué está pasando! -Mi mamá sorprendida le dijo a mi papá que tenía razón y que ya era momento de que nos enterásemos. Mi papá tragó su bocado y dijo
–Niños, lo que les voy a decir no les va a gustar y créanme que a su mamá y a mí nos tomó mucho trabajo tomar esta decisión. -Mi mamá lo interrumpió llorando y mi papá siguió hablando y con estas mismas palabras que nunca se me van a olvidar
-Los amamos y siempre buscamos por su bien y la razón por la que tomamos esta decisión es porque nosotros no les podemos dar lo que deberíamos de darles, y por eso les buscaremos una familia adoptiva que los pueda cuidar y darles lo que nosotros no podemos. -al escucharlo respondí que tal vez no tuvésemos el dinero del mundo, pero que yo soy feliz con tenerlos. No dejé que me respondieran y me salí de la casa corriendo, cuando volteé ya estaba muy lejos, así que me senté en una esquina y no paré de llorar, pasaron varias horas hasta que decidí regresar a la casa, estaba tan triste que cuando llegué no le dirigí la palabra a nadie y me puse a escribirles en una carta lo agradecida que estaba por haber hecho todo lo que hicieron por nosotros y recordándoles que ellos siempre serán mi familia. La carta se las entregué el mismo dia que me tuve que ir con mi familia adoptiva. Para ser honesta, fue el peor dia de mi vida y mi recuerdo más triste, pero siempre llevaré conmigo las palabras que me dijo mi abuela ”El hogar no es el techo que te cubre sino las personas que te hacensentir seguro”. Algo que aprendí de mis papás es que nunca debo rendirme, así que cuando crezca trabajaré muy duro por volver a reunir a la familia y salir adelante todos juntos.

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