Caos en el 2062

Por: OB

-¡¿Anna cuánto tiempo falta para llegar?! -le digo a mi asistente virtual, Anna. Me encuentro en mi capsula personal, en este vehículo me transporto y es gigante. Anna hace todo lo que le pido ya que tiene energía ilimitada, me puede cocinar, poner películas, lo que sea que se me ocurra.

-28 minutos con 45 segundos faltan, Carlos -responde una voz robótica de una mujer- ¿Tal vez le gustaría un poco de música del momento en lo que espera?
-¡Anna, sabes perfectamente que tenía esa junta con el ministro Jones de seguridad esta tarde y ahora no voy a tiempo! -le respondo con tono fuerte- Además sabes que no me gusta la música de ahorita, son mejores los clásicos como los Beatles, Oasis, Queen y el rock de hace un siglo.
-Hemos llegado -dice Anna.
Se abre la puerta y se ve una casa blanca de alrededor de siete pisos, muy grande pero realmente no resalta mucho porque todas las casas acá son iguales. En el interior se puede ver un holograma de un señor muy rabioso, alto y con un bigote muy reluciente.
Entró a la casa y veo la proyección del ministro Jones en la sala de reuniones. Él dice:
-He venido a avisarle que tiene un llamado a la máxima corte con el cargo de tener una identidad doble.
Preocupado decido acabar la junta con el ministro y visitar la nueva estatua de la libertad del refugio subterráneo de Nueva York, le pido a Anna que me lleve y tardo tres minutos en llegar.
Aunque vivamos en un refugio subterráneo todo parece ser normal, se ve una pantalla de resolución infinita que proyecta el cielo, hay parques, hay lagos y hasta playas. Regreso a mi casa, me siento en el sillón de masajes de la sala, lo pongo en modo de spa, le pido a Anna que prepare un filete Mignon y prendo una de mis ocho televisiones, no suelo ver las noticias, ya que nada interesante pasa acá, pero aparece una alerta de las noticias, donde aparece mi cara y dice exactamente esto “Carlos Torres, infiltrado del imperio romano, también conocido como Julius Lesius, posible condena a muerte”. Sabía que tenía que escapar en ese instante. Nunca hice nada ilegal pero mi hermano gemelo, o que al menos pienso que es mi gemelo, porque realmente no he conocido a esta persona, ha cometido muchos delitos y después de la tercera guerra mundial, con la resurrección de el imperio romano se volvió un agente muy importante para ellos.
-Anna, empaca todas mis cosas y llévame a Centroamérica inmediatamente y en cuanto llegue, elimina toda tu base de datos -le digo mientras miro la hora. Aparece una cápsula levitadora en mi puerta y meto mis cosas.
-¡Aaaaaaaaaah! -grito mientras estoy descendiendo, me había quedado dormido. Se abre un paracaídas y acabo de descender.
No hay duda alguna, estaba en el lugar más horrible que había conocido, y eso que había presenciado las prisiones del gobierno ruso para los traidores de guerra. Había escuchado que Centroamérica estaba mal, pero nunca imaginé que fuera una réplica del mismísimo infierno. Hay gente en todas partes, masas tiradas, animales muertos y personas alimentándose de ellos y todo este gentío se ve igual de desnutrido, uno peor que otro. Decido recorrer el refugio y comienzo a ver estructuras, pero de estas no hay una sola de pie, la gente duerme en los escombros de estas, ya que se concentra un poco más de calor. Checo mi reloj para ver mi salud y la condición de aire. Mi salud me preocupa, la bala está muy profunda, pero aún más preocupante es el aire, con la mala calidad que tiene, me pregunto cómo siguen vivas estas personas.
Estoy muy cansado, pero no sé si es de noche o de día, ya que todo es muy oscuro, y decido dormir entre los escombros de un edificio de color azul, que parece ser muy especial porque es el único que no es gris. Después de media hora, por fin logro quedarme dormido.
-Ya es el 23 de Diciembre del 2062 -suena una voz medio extraña pero muy fuerte en mi oído, me despierto y hay un señor con una barba muy larga, con muy pocos dientes y sin un ojo encima de mí. Seguro el es un vagabundo, de las leyendas que nos contaban de chicos, son gente sin casa y que no tienen nada, pero nunca creí que existieran de verdad hasta que vi a este señor.
-No se ha dado cuenta usted, estaba pensando en comermelo, de verdad se ve muy delicioso usted señor pero ví que tenía manchas azules en la mano, de seguro tiene ge i zeta -me dice.
El día de hoy me voy a dedicar a construir una casa, para dormir caliente por lo menos. Me acerco a la basura y recojo una bolsa, en ella pongo un material viscoso que encuentro que podría funcionar como pegamento. Encuentro un poco de mecate y cartón, creo que con esto podre tener un mejor lugar para dormir. Seguro a Anna se le ocurriría una mejor idea.
Encuentro un terreno vacío plano, pero decido comer algo antes, muero de sed y de hambre. Conseguir comida es muy difícil, pero agua es casi imposible. Logro recolectar algunos insectos para comer, saben asqueroso, es la comida más horrible que he tenido desde que visite el refugio de Sidney controlado por el movimiento socialista común. Acabando de comer noto ciertas manchas azules en mi mano derecha, mi salud esta terrible según mi reloj.
La sed me está matando, no sé dónde conseguir agua. Veo como una señora les da agua a sus hijos de una cantimplora. Me acerco y le digo:
-Muero de sed, ¿podría explicarme cómo conseguir agua?
A lo que me contesta:
-Shhh… nadie puede saber que tengo esto, ven -me lleva a una trinchera y me señala hacia adentro, entramos -he notado sus manchas en las manos, debería ir a la OMCB seguro que tiene G.I.Z, pero bueno si quiere agua debe cruzar la zona oscura, hay un manantial abandonado, está contaminada pero es mejor que nada, luego solo acérquese a la luz azul, diga HHCC 24 y será atendido.
Cruzo el horrible refugio. Por fin veo el manantial atrás de la zona oscura, pero cruzar parece un suicidio, pero en estos momentos realmente no encuentro motivos para vivir. Ya no tengo nada que perder.
Comienzo saltando de un lado del cañón al otro, hasta ahora ileso. Ahora tengo que atravesar el campo de espinas, me corto bastante pero después de todo ya no me duele. Sigo caminando, no veo un hoyo y me caigo, pero el dolor no ha empezado aún. Trepo alrededor de cinco metros cuando se me atora el brazo, y sin poderlo evitar se me corta el dedo índice de mi mano derecha y veo como cae al suelo. Ahora el dolor sí es real.
Consigo llegar a la luz azul. Hay un señor viejo sentado y le digo “HHCC 24” Me agarra del brazo y me responde:
-Usted tiene G.I.Z, se le nota en la cara -y me entrega una caja pequeña y una jeringa. Me inyecto su contenido sin saber qué es.
Las siguientes dos semanas fueron prácticamente iguales. Despertar, ir por agua, comer, inyectar, luchar por mi vida y dormir. Pero después de un tiempo, sucede algo muy extraño. Me levanta el sonido de una sirena. Está la policía aquí y vienen por mi. Sin nada que perder decido atacar al Policía, con muy poca suerte. Lo siguiente que sé es que me desperté en una celda y hay un guardia que me dice:
-¿Cuál le gustaría que fuera su última comida?…

admin