Lo que nunca había existido antes

Por: Anónimo

¿Quién era esa persona? Todos se estaban preguntando. Llegó una persona a la ciudad sin ropa, desnuda y llena de rencor, con una cara tan misteriosa que nadie podía decir de dónde venía. Lo primero que hizo al llegar fue ir un café cerca de la calle principal donde todos esta- ban festejando los 100 años que este gran pueblo llevaba existiendo. Cuando esta persona llegó al café lo único que pidió fue agua y un pan, se lo comió y se fue caminando hacia las afueras de este pueblo. Al momento que se fue todos empezaron a hablar, hacer chismes y hablar sobre maldiciones relacionadas con los 100 años de festejo, pero siempre todos se reían que las maldiciones no existían y que nunca existirán.

En este magnífico pueblo había un joven muy inteligente de 18 años llamado Fred Jones, el cual tenía una pasión que nadie más tenía, le encantaba leer todos los viejos libros sobre la historia del pueblo, entonces cuando Fred se enteró de esta persona que había llegado. Em- pezó a pensar y miles ideas le dieron vuelta en la cabeza, ya que esta persona que llegó le re- cordaba a una leyenda que había leído y que nadie sabía de sobre ello más que él o eso era lo que creía. Él estaba en la calle principal al igual que todos, pero fue corriendo a la biblioteca a buscar este libro donde estaba la leyenda. Cuando llegó ya no estaba, alguien más lo había tomado. Se fue de la biblioteca muy triste porque él sabía que alguien más estaba buscando esta leyenda, pero a la vez le emocionaba ya que podía resolver y analizar la situación con al- guien más.

En la entrada de la biblioteca estaba una secretaria y Fred lo primero que hizo fue ir con ella y preguntarle quién fue el último en tomar ese libro y la señora le dijo que fue Albert Troya. El pueblo era un lugar pequeño, todos se conocían entonces fue muy fácil encontrar dónde vivía Albert. Fue a su casa, se presentó y le dijo:
-Hola, soy Fred Jones, fui a la biblioteca y me dijeron que tomaste el libro de las leyendas del pueblo, ¿me lo podrías prestar?
-Y él le contestó:
-Hola, ¿Por qué no mejor lo leemos juntos?, seguro estamos buscando lo mismo o estoy equi- vocado?
-Claro, vamos al restaurante, dijo Fred.
-Sí, vamos, respondió Albert.

Llegaron al restaurante, pidieron dos hamburguesas con papas a la francesa y empezaron a platicar sobre el señor que llegó, ya que los dos sabían que tenían la mismas preguntas, ¿Por qué este señor llegó?, ¿Quién es?, ¿Se relaciona con alguna leyenda? Pero lo más importante,
¿Por qué justo ahora?, ¿Por qué justo cuando el pueblo cumple 100 años? Empezaron a ho- jear el libro cuando de repente muy espontáneamente se dieron cuenta de que todo era ver- dad, que había una leyenda sobre el aniversario de 100 años que cuando pasara, iba a llegar una persona extraña y diferente. Dejaría a todos los provincianos con pesadillas cada vez que se fueran a dormir.

Fred y Albert se quedaron mudos, sin palabras, pero no le dijeron a nadie porque querían que la gente pasara la noche y vieran si era verdad o no. Y entonces fue cuando llegaron las 8 pm y todos estaban en sus casas cenando apunto de irse a dormir. Todas las casas apagaron las luces al mismo tiempo y se fueron a dormir muy tranquilos, nadie se despertó a la mitad de la noche, pero sí quedó claro que la leyenda era verdadera y la primera vez que pasaba. Amane- ció a las 7 am, todos se despertaron gritando, con un terror inexplicable y ahí fue cuando los jóvenes llamaron la atención de todos en la calle principal y les explicaron a todos lo que esta- ba pasando, cada detalle de la leyenda y la gran maldición que todos tenían.

La gente se volvió loca, nadie mantuvo la calma y hasta hubo gente que se suicidó ese mis- mo día, pues era obvio que iba a pasar. Durante este día todos entraron en depresión y se fue- ron del pueblo inmediatamente a ver si en otro lugar la maldición se rompía, pero nunca pasó, la gente dejó este pueblo y tuvieron que vivir con esto el resto de su vida. Pero como siempre en cada historia, había algo más, algo que nadie sabía, un secreto que Fred y Albert habían guardado todo este tiempo. Ese gran secreto era que la gente que vivió ese día, un día se les iba a acabar todo, ya que la maldición decía que la gente sólo iba a vivir 15 años más.

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