Otra vez

Por: Calipso
Abrí los ojos y estaba en un cuarto oscuro, sola y asustada, no entendía lo que estaba pasando, no tenía memoria de cómo había llegado ahí, no sabía qué hacer ni qué pensar, lo último que recordaba era que estaba en mi cuarto buscando algo. En este momento llevo casi 2 horas sin saber en dónde estoy, ni cómo salir.

Me empecé a arrastrar por el piso, tratando de buscar si había algún objeto cerca, y de repente sentí algo extraño, no sabía qué era, lo agarré y mientras pasaba mis manos por encima tratando de identificar el artefacto, sentí que tenía un botón, lo presioné y se iluminó el cuarto, lo extraño es que estaba en el mismo lugar de mi último recuerdo. En mi cuarto. Salí de mi casa no veía a nadie, es como si todo el mundo hubiera desaparecido. Empecé a tocar todas las puertas, pero nadie abría, marqué a todos mis contactos pero nadie respondía, estaba asustada. Unos 20 minutos después escuché a alguien, una voz grave, gritando, me acerqué al sonido, vi a un niño, parecía de unos 19 años, o sea unos pocos años más que yo, me acerqué a él, le pregunté qué había pasado y me empezó a contar su historia, la cual era exactamente la misma que yo había pasado, el cuarto oscuro, el objeto, el botón, su último recuerdo, todo era igual.

Estaba confundida y sentía temor, lo cual estoy segura que él también. Desde que aparecí en ese cuarto oscuro han pasado aproximadamente 9 horas y todavía no sé nada, los pensamientos que han pasado por mi cabeza no son buenos. Tal vez esto es un sueño, o estoy alucinando, o puede ser que esté muerta. Pasamos la noche él y yo dentro de una casa desconocida, ya que no

había nadie y no queríamos estar solos. No pude dormir en toda la noche, estaba cansada pero mis pensamientos no me dejaban cerrar los ojos, fui a ver cómo estaba él. Resultó que estaba en la misma situación que yo, me acosté junto a él y nos quedamos hablando hasta el amanecer. Esa mañana en lo que desayunábamos empezamos a hacer conclusiones de lo que había pasado, pero nada sonaba real. Fuimos al final de la ciudad, para buscar alguna señal de vida, pero cuando llegamos había una pared, parecía que no tenía fin, lo que significaba que no había salida.

Ya habíamos pasado 3 meses y 9 días en este lugar, ya los dos sabíamos cómo vivir en este mundo, todos los días teníamos un tiempo de buscar teorías para encontrar la respuesta de lo que había pasado, todas las noches platicabamos de nuestras vidas anteriores. aprendíamos cómo limpiar la casa, cómo cocinar, lavar la ropa y cómo ser felices, lo único que nos preocupaba era que sabíamos que en algún momento se iba a acabar la comida, el agua, la electricidad, el gas y muchas más cosas, tratábamos de no pensar en eso, pero era la realidad. No sabíamos qué hacer.

Esa noche en lo que platicábamos, derramé una lágrima, nunca en todo este tiempo había llorado, pero tengo que admitirlo, extrañaba a mi familia y estaba preocupada. Lo hablé con él, y me hizo darme cuenta que desde el primer día no había regresado a mi casa. Tal vez si regresara me hubiese sentido mejor, y eso fue lo que hice.

Caminé hacia lo que solía ser mi casa, él me acompañó y me agarró la mano mientras lloraba durante toda la caminata, no sabía qué esperar cuando llegara. cuando llegué me paré en frente de la puerta, con mucho valor la abrí, todo parecía normal, nada mas no estaba nadie. Subí las

escaleras en dirección hacia mi cuarto donde todo esto empezó, empecé a buscar alguna pista de cómo esto había ocurrido, vi un artefacto extraño, tenía un botón, lo presioné. Abrí los ojos y estaba en un cuarto oscuro, sola y asustada, no entendía lo que estaba pasando, no tenía memoria de cómo había llegado ahí…

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