Cuyo para compartir

Por: MB

Hace como seis o siete años cuando yo tenía seis, mi hermana Talia tenía un cuyo que es como un ratón pero más peludo y grande. Pues Talia tenía que ir a la escuela y yo cuidaba del cuyo y estaba jugando a que conocí a un Ken de la película de barbie, ya estaba jugando y entonces metí al cuyo en el cajón, cuando iba a cerrar el cajón pues… el cuyo sacó la cabeza y yo cerré el cajón. Luego volví a abrir el cajón y el cuyo no se movía, rápidamente fui con mi muchacha y le dije
-El cuyo no se mueve…
Mi muchacha ya sabía que el cuyo había muerto y me preguntó qué había pasado con él y le contesté que estaba jugando con él y lo metí en el cajón y que ya no respiraba. Ella llamó a mis papás y me mandó a ver la tele.
Pasó como una hora y media y ya mis papás habían regresado del trabajo, y mi hermana Talia estaba con una amiga, cuando mis papás regresaron había un olor horrible y estaban todas las ventanas abiertas y como quince velas aromáticas prendidas pero igual olía a muerto. Cuando mis papás vieron al cuyo lo fueron a meter a una caja de zapatos.
Mi hermana regresó y fue a ver al cuyo en su cajita y no lo encontraba, entonces llegaron mis papás y le dijeron:
-Talia, lo siento pero hubo un accidente y tu cuyo ya no está con nosotros.
Mi hermana me preguntó qué le había pasado y bueno, yo le contesté:
–¡Ah, yo lo metí en el cajón!
Talia se enojó mucho y estuvo triste como una semana o hasta más, pero después de un tiempo mis papás decidieron comprarle otro entonces fuimos a la tienda más cercana y no habían, al parecer ya no vendían cuyos en esa tienda, pero mis papás no se rindieron y buscaron por muchos lugares un cuyo. Después de ir a varias tiendas encontraron un cuyo: tenía el pelaje negro y era hermoso. Talia decidió comprarlo y semanas después todo había regresado a la normalidad. Talia estaba feliz con su nuevo cuyo, mis papás le habían comprado una casita con llave para que yo no lo abra y todo estaba bien. Después de un tiempo el cuyo creció y creció y ya mis papás no lo querían en la casa, entonces lo regalaron, Talia no se puso triste porque ella ya no quería al cuyo porque era estorboso, nadie cuidaba de él y era molesto en las noches así que fue regalado a un buen dueño.
Hoy en día recuerdo esta historia y ya no la veo como algo triste sino al revés, la veo como algo feliz y divertido para recordar.

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