El restaurante de los ciegos

Por: ACW

Cuando fui al restaurante de los ciegos estaba muy emocionada. Es un lugar absolutamente oscuro, no se ve nada y no se pueden meter celulares, ni relojes que alumbren. La gente que atiende es ciega entonces para saber cuál es el platillo los platos son de diferentes formas, para que pueda saber qué platillo es y a quién dárselo. Debes guiarte tomándote de los hombros de la gente de adelante para poder llegar a tu mesa. Cuando nos sentaron empecé a tocar todo, en una de esas, metí mi mano a la salsa, fue muy asqueroso.
Después de un rato, me dio sed, pero no sabía dónde estaba la jarra, la busqué y ¡al fin la encontré!, empecé a servir el agua y acabé mojando toda la mesa. Estaba buscando mi vaso con agua, pero no calculé bien, entonces, tiré el agua y el vaso cayó en la mesa, mi expresión fue:
-¡Ups, se cayó!
Tardó como cinco segundos en caer, cuando lo hizo, todo el restaurante hizo una expresión de enojo, me dio un poco de pena pero al final me reí, pero lo más chistoso fue de que nadie se mojó ni siquiera mi hermana que estaba enfrente mío. Todo el tiempo estaba gritando, creo que era porque no podía verlos, no porque no me podían escuchar, bueno, eso es lo que me dijeron mi hermana y mis primas. Mi mamá no quiso entrar porque tiene claustrofobia, entonces, se quedó afuera, en vez de que la atendiera un ciego, la atendió una sorda, se le hacía un poco difícil comunicarse, pero al final todos tuvimos una experiencia muy interesante.

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