Un día normal

Por: Bailarina

Un día normal, común y corriente, cuando yo tenía siete años, estaba en la casa de mi bisabuela Mariza.
Estaba también mi tío abuelo, su hermana, mi abuela, mi primo, mi mamá y todos por parte de la familia de mi mamá. El único que no estaba era mi papá porque algunos viernes se iba a trabajar hasta Texcoco y justo este viernes se fue a trabajar y no comió con nosotros. Bueno en fin, estábamos en Frondoso comiendo unas enchiladas buenísimas con salsa verde y lechuga, tan ricas que hasta ahora se me hace agua la boca. Mi hermano y yo llevábamos unas bicicletas porque en Frondoso hay una ciclopista increíble con subidas y bajadas. Mi bicicleta era de Batman ya que antes esa bici era de mi hermano y me la regaló. Cuando terminamos de comer era hora de irme a andar en bici con mi hermano, a la mera hora nos dimos cuenta que mi primo Yaniv se iba a quedar solo en la casa entonces lo invitamos a andar en bici, como sólo teníamos mi bici y la de mi hermano y éramos tres teníamos que turnarnos para que los tres tengamos la oportunidad de usarlas y pasarla padre. Dábamos muchas vueltas y vueltas hasta que nos aburrimos de hacer todo el tiempo lo mismo, entonces mi primo Yaniv se le ocurrió echarnos unas carreritas desde el principio de la ciclopista hasta el final y darle dos vueltas a la para poder ganar. Me emocioné mucho sabiendo que iba a competir contra mi primo Yaniv por que tenía la oportunidad de ganar (jajaja) bueno en fin, mi primo y yo nos colocamos en la línea de inicio y mi hermano empezó a decir:
-¡En sus marcas listos y fuera! -Yo empecé a andar en bici rapidísimo y mi primo Yaniv se quedó atrás, alcancé a dar una vuelta delante de él y luego él me alcanzó, estaba muy adelantado y yo me quedé hasta atrás, seguí andando a toda velocidad hasta que en medio del camino había dos señoras estorbando y cuando quise esquivarlas me caí, salí volando de la bici horrible y en vez de poner las manos puse mi barbilla empecé a sangrar mucho y le grité a mi mamá para que viese. Escuchó mi grito hasta la casa de mi bisabuela, salió de la casa corriendo y me ayudó a levantarme. Me llevó a la casa de mi bisabuela directo a la cocina para que me pongan hielo, pero ya había pasado rato con el hielo y no dejaba de sangrar. La muchacha de mi abuela me ayudó a ponerme el hielo y dijo que la herida se veía muy profunda y que me tenían que llevar al medico para que me cosieran. Me puse muy nerviosa cuando dijo eso por que nunca me habian cosido en mi vida, entonces empecé a llorar. Todos me intentaron calmar pero yo seguía muy nerviosa. Me subieron al coche con mi mamá manejando, mis hermanos a un lado mío y mi abuela. Fuimos directo al doctor y me metieron a una sala en la que había una cama. El doctor llegó y me tranquilizó. Empezó a coserme, me dijo que si quería que me ponía una canción y escuchamos música de los Beatles por que a mí me gustan mucho. La música me relajó un poco y no me dolía tanto mientras que cosían. Platicamos con mi mamá y cantamos las canciones para pensar en otra cosa. Al fin me terminó de coser, me paré de la cama, le sonreí al doctor y a mi mamá por que ya había terminado todo. Me puse muy contenta cuando me salí de la sala y fui a abrazar a mi abuela y le agradecí mucho al doctor.
A partir de ese día cuando juego carreritas en bicicleta lo hago con mucho cuidado y siempre con protección.

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