Mismo conflicto, diferentes miradas

Por:
Yo soy Ana, una niña pacífica, soy alta, de pelo negro y me gusta usar ropa sencilla, la verdad es que tengo muchos amigos y no me gusta enojarme pero ahora tengo un problema con mi mejor amiga, uno grande…

Yo soy Frida, mi carácter es un poco duro, soy bajita y de pelo cafe, mi estilo de ropa es muy fresh, la verdad no tengo muchas amigas, pero las que tengo las quiero y las valoro mucho, aunque estoy muy dolida porque me peleé con mi mejor amiga el cual no estoy pudiendo solucionar…
Era la noche de 10 de agosto, estaba llorando, le llamaba una y otra y otra vez desesperadamente, necesitaba su ayuda y Frida no contestaba…
Esa noche Ana no dejaba de llamar, yo no sabía lo que ella llegara a necesitar, yo no podía contestarle, estaba en una situación muy apretada con mi familia, la verdad es que nunca me había llamado tantas veces…
La verdad es que desde ese momento ya me había decepcionado de ella, estaba molesta con Frida, yo enserio necesitaba su ayuda y le escribí cosas que no debía…
De pronto prendo mi teléfono y veo mensajes que nunca pensé que Ana me iba a decir, la verdad yo nunca le conté del problema de mi familia, entonces no me iba a entender porque no le contesté, así que preferí esperarme a mañana y en la escuela aclarar todo…
Al otro día estaba tan enojada que decidí voltearle la cara a Frida, a pesar de que ella se intentó acercar, se que debí escucharla pero no lo hice…
De la nada Ana me volteó la cara, la verdad nunca pensé que se iba a enojar tanto, ya no se que hacer, tal vez me equivoqué en no decirle de mi problema y también en no contestarle, pero en lo que más me equivoqué fue en escribirle esto: “Sé que no me quieres hablar, pero la verdad por la que no te contesté es porque tengo un problema con mi familia, el cual nunca te conté, perdón”…
Prendo mi teléfono y veo un mensaje de Frida que decía que tenía un problema el cual nunca me contó, a pesar de que nos contábamos todo…
Decidí darle tiempo a Ana, de que reflexione, tenga su espacio y tal vez me perdone pero una semana después volvió a pasar me intenté acercar a ella otra vez, pero me volteó la cara…
Le volví a voltear la cara, yo no sabía que me estaba pasando, yo de verdad me quiero arreglar con Frida y de verdad espero que esté todo bien con su familia, pero sigo muy dolida ya que yo sigo necesitando su ayuda…
Pasó un mes, Ana y yo no nos habíamos tan siquiera volteado a ver, yo seguía queriendo arreglarme con ella, pero la vi y supuse que ella ya se había olvidado de mi…
1 mes después ya tuve ganas de volverla a ver, la verdad sentí que a Frida yo ya no le importaba, le hice mucho daño, eso era algo que yo sabía, el problema es bueno sabía como arreglarlo…
Sabía que cuando nos arreglemos, nuestra amistad ya no iba a ser la misma, la verdad me he preguntado mucho tiempo, “¿Cuál es la perspectiva de Ana en el problema? y ¿Qué estaba pasando en su mente?”…
Lo negué. Me confundí. Me causó mucha ira. Sentí dolor y culpa. Lloré. Estuve muy triste. Pero al fina lo acepté y me restablecí. Con mucho dolor me di cuenta que si esto pasó es porque Frida y yo no debíamos ser más amigas…
Yo me sigo preguntando, “¿Al no contestarle el teléfono, le hice mucho daño?”

admin