La simple rosa

Por: El gran poeta

Hoy en la calle me encontré
una rosa, era roja como la
sangre, tan suave como un
colchón.

Yo vi directamente a la rosa
y supe que esa rosa era
para mi amor, pero esa rosa
tenía espinas y picaba mucho.

Le corté las espinas y la
adorné para mi amor,
llegué a su puerta, la toqué,
me abrió y me invitó a pasar.

Le di la rosa y la contemplamos juntos.
Nos transmitió cientos de
emociones y en ese mismo momento
supimos que eramos el uno para el otro.

Le propuse matrimonio con
la rosa y lo pensó un rato,
pero al final aceptó y después
de una semana al fin nos casamos.

Toda mi vida se la debo a
esa simple rosa que me
encontré, y estoy muy
agradecido con ella.

De las cosas simples nacen
otras maravillosas.

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