Humano

Por: Desconocida

Un día solemne en las calles, regreso del trabajo sin ánimo ni esperanzas. Voy pensando en cosas que hacen ruido en mi conciencia, mientras triste y solo estaba, me repetía en la cabeza:

“Qué carajos le sucede a la gente. Me rompe el corazón saber que nuestra especie esclaviza a su misma especie, la mata de hambre, la tortura y la domina, y como basura la desecha.”

La gente es una porquería, trabajamos y no vivimos. “¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?” Esta pregunta no se me despegó.

Mi día era horrible, tantas cosas pasaban en mi cabeza, eran indescriptibles.

La gente pasaba y mis deseos de hallar dignidad humana se hacían trizas. Sin embargo, cada pedazo de ese deseo era una razón de seguir con vida, luchar por algo, aunque la lucha comenzaba a carecer de sentido.

La lucha iba de mal en peor, estaba siendo derrocado ferozmente, como si fuera una espada punzante atravesando mi diafragma, mi aliento comenzaba a carecer, y con ello las esperanzas.

Mi respiración se desvanecía. El portador de esa vistosa y punzante espada me veía con una sonrisa macabra, y mientras manipulaba la espada dentro de mí, reía desquiciadamente y con unos ojos siniestros.

Lo que muchos se preguntaron sobre mi muerte fue: ¿por qué alguien haría eso, y quién lo asesinó?

Su nombre es “Humanidad”.

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