Diario de una víctima indirecta

Por: Clahjez

Prólogo
Se oye la puerta abrir. Sin sospecha alguna, imagino que fue alguien de mi familia, vuelvo a mi sueño. Intento tras Intento, no logro dormir. Escucho paso tras paso, cada uno más fuerte que el anterior y probablemente más cerca, la preocupación comienza a sobrepasar mis límites. Lleno de terror, pienso, ¡Hasta aquí! y decido levantarme.

El miedo invade mi cuerpo. Aterrorizado, salgo de mi cuarto, y al asomarme por debajo de las escaleras observo una silueta. Me escondo rápido, pues casi me ve. Al borde de un ataque de corazón, decido ir a verificar que todos mis familiares se encuentren en sus cuartos, pues si es así, significa que un intruso se encuentra en nuestra casa.
Al revisar silenciosamente los cuartos, esperando que alguien falte, mis sospechas lamentablemente se vuelven ciertas, todos se encuentran durmiendo. Decido despertarlos para intentar abandonar la casa, y asegurar nuestras vidas. Los despierto, les indico que no deben separarse. Parecía que lo habían entendido bien. Comenzamos a bajar por la ventana, con ayuda de una cuerda hecha de sábanas y fundas de almohada, para caer justo en el jardín. Hasta ahora, la operación parecía exitosa. Escuchamos al intruso subir las escaleras al segundo piso, de donde habíamos bajado, cuando de pronto nos percatamos de que mi pequeño hermano había decidido separarse. Se oye un grito, acto seguido, vemos a un cuerpo caer de la ventana por donde habíamos bajado. Mi madre se acerca con lágrimas nos dice “Está muerto, su pequeño hermano está muerto”.
Diario de una Víctima Indirecta.
Esta es la historia de Gabriel. Han pasado aproximadamente tres meses, Gabriel Consigue un diario, pues después de lo sucedido, es uno de los pocos remedios que se le ocurren.
Día 1.
Han pasado tres meses. Nada ha sido igual. Se siente la ausencia, la falta de alguien, un hoyo dentro de cada uno de nosotros. Ese vacío dentro de nuestra familia que hace que nuestra vida se sienta miserable. El suicidio pasa caminando enfrente de nosotros, y sentimos ganas de seguirlo. ¿Por qué? ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a él? Nos atormentamos diariamente con estas y otras preguntas.
Intentando superarlo, llegué a la conclusión; si un ser tiene el alma tan oscura, como para matar a un indefenso niño de tan solo nueve años, él merece, no solamente morir, sino sufrir el resto de su maldita vida, hasta que la muerte lo tome de su mano, y lo arrastre hasta el infierno.
Quiero vengarme, y vengar a mi hermano.
Día 2.
Intento formular un plan.
Mientras la policía conversaba con mi madre, mencionando algunos detalles que descubrieron, desde adentro de mi casa escuché que ellos contaban con un video de mala calidad en el que se notaba la cara del sujeto. Pienso rastrearlo.
La policía encontró evidencia, pero de igual manera, no están ayudando, por lo que en este momento, no me preocupa, ni me importa si la policía intenta hacer algo contra mí, incluso si llego a hacer lo peor de lo peor de igual manera, tengo algo planeado que evitará que me hagan cualquier cosa.
Día 7.
Perdón por abandonarte tanto tiempo, pero he logrado algo. Tras navegar por la internet obscura, logré contactar con alguna persona anónima que identificó al sujeto, quien, por cierto, se llama James Murray. Tengo su dirección, sus huellas dactilares, varias fotos de él, y su teléfono. Al parecer es pelirrojo.
Día 9.
Tengo un plan.
He encontrado un servicio, también en la Internet obscura, el cual se encargará de traer a James hasta mi casa. Lo arrastraré a mi maltratado ático, donde permanecerá en las peores condiciones, para que así, sufra lo que yo y mi familia hemos sufrido. Cuando él esté en su peor momento, a punto de caer a la muerte, tengo planeado lo mejor.

Esa fue la Última página escrita del diario de Gabriel.
Todo lo prometido por él pasó.
En un día, a las 12:00 PM, una fuerte, extremadamente fuerte risa de Gabriel se escucha, seguida de un disparo. En cuestión de minutos se encuentran varios policías entrando por la casa. Al llegar al ático, encuentran a Gabriel muerto, y James con la boca tapada con un pañuelo sangrado, muy maltratado, anoréxico y con ojos llorosos.
Gabriel cumplió su deseo. Vengó a su hermano haciendo sufrir a James, y claro, la policía no puede hacer nada contra él, pues está muerto.

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