Los dos caminos

Por: Celiguli
Había una vez, un rey llamado “David”, que dirigía la vida de un pueblo muy chiquito llamado “Tristán De Acuña”, un lugar con personas muy agradables y con mucha empatía. David era un rey muy rico y egoísta ya que tenía todo lo que el pueblo no podía tener.

En ese mismo pueblo existía un mago, amable ya que no pedía nada a cambio y le ayudaba a las personas en muchísimas situaciones. Los asistentes empezaron a hablar sobre el mago y sus maravillosos milagros que ha hecho por el pueblo:
-Escuchaste sobre este maravilloso mago, arreglo la pierna de mi hija y nos habló sobre nuestro futuro bebé.
-Lo sé, a mí me dijeron que también te da consejos.
El rey interesado en la conversación los invita a pasar para hablar sobre tal mago:
-Sirvientes míos, me podrían explicar quién es ese mago del que tanto hablan.
-Sí, señor, él es un mago que nos ha salvado más de una vez.
-Sí, es cierto, nos ha ayudado mucho y le debemos todo.
-¿En serio? – dijo el rey.
-Tenga cuidado, ya están empezando a odiarlo a usted y amando más al mago.
El rey enojado no tuvo más opción que invitar al mago con el propósito de matarlo.
Así que ordenó que trajeran a aquel mago, que utilizaran la mejor carroza para que se sientiera como en casa.
Una vez que hubo llegado el mago ante el rey comenzaron a platicar.
-Mago, venga a mi lado. – dijo el rey.
-Con mucho gusto.
-Cuénteme sobre su trabajo.
-No es un trabajo, mi rey, es algo voluntario, y si necesita algo con todo el gusto de ayudarlo.
Entre plática y plática que tuvieron el rey le preguntó al mago.
-Al parecer si necesito tu ayuda, me podrías decir cuándo vas a morir.
El mago pensó mucho la respuesta y el rey ya con el cuchillo en la mano, preparado para matarlo en cuanto hablara, escuchó sorprendido la respuesta de aquel mago.
-Voy a morir un día antes que tú.
El rey se retiró rápidamente de la mesa y se dijo a sí mismo. Ya no lo podré matar y mucho peor, tendré que cuidarlo para que no le pase nada.
Entonces el rey muy amable le propuso que se quedara en el castillo.
Después de muchos largos años el rey se convirtió el mejor amigo del mago y el mago le enseñó a convivir más con el pueblo, conocer todos los problemas e intentar mejorar.
Una noche los dos estaban conversando con grandes sonrisas sobre historias pasadas cuando el rey le confiesa algo al mago:
-Has sido mi amigo por muchos años y me has enseñado a ser mejor persona, pero tengo que confesarte algo, ese día que nos conocimos tenía la intención de matarte, y cuando me enteré que morirías un día antes que yo no podía dejarte solo.
El mago sabiamente le contesta:
-Jajajaja, yo lo sabía, tu pregunta fue muy directa y vi que tenías agarrado fuertemente el cuchillo con tu mano. Tenía que pensar en algo para que no me mataras, y mira como resultó, ahora somos amigos.
Un año después el mago murió, y por increíble que parezca el rey murió el día siguiente.

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