La aventura de una rana

Por: Cosmo

Había una vez en un pantano muy, muy lejano una rana llamada Miles a la que le gustaba saltar y saltar, también era divertida y alegre. Vivía en su colonia de ranas y tenía muchos vecinos que disfrutaban de la vida haciendo el trabajo que más les gustaba. Miles vivía en una familia con sus papás y con siete hermanos más grandes que él y que ya habían acabado la escuela.

Un día Miles estaba saliendo de la escuela y se encontró una deliciosa mosca a la que decidió seguir. La siguió y la siguió hasta que la perdió en unos arbustos y para cuando Miles se dio cuenta él ya estaba perdido. Intentó regresar a casa pero no encontró el camino. En ese momento fue cuando volteó a su alrededor y vio una serpiente que colgaba de una rama de árbol al lado de él. Curiosamente se le hacía muy familiar pero no le dio importancia. Así que sin pensarlo más comenzó a correr y correr y correr, pero por más rápido que lo hacía no lograba alejarse de la serpiente porque ella era mucho más rápida que él.
Miles se dio por vencido y decidió aceptar que iba a ser devorado por una serpiente. La serpiente se acercaba cada vez más y más a Miles, tanto que pensó que ahí habían terminado sus días de rana y en ese momento sucedió algo inesperado. La serpiente se acercó a su oído y le dijo que necesitaba su ayuda. Miles aterrado le preguntó qué necesitaba y la serpiente le contestó que estaba perdida y necesitaba encontrar el camino a casa. Miles accedió a ayudarle con gusto ya que el también estaba perdido. Los dos se harían compañía. Quizá de esta forma el camino no sería tan difícil.
Ambos empezaron a andar el camino a casa y mientras avanzaban platicaron. Fue así como Miles se enteró que la serpiente se llamaba Charlie y tenía la misma edad que él. Además se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común y lo más importante fue que Miles supo de una vez y por todas que no debía tener miedo de Charlie pues hace años había decido ser vegetariano.
En el camino enfrentaron toda clase de problemas. Se perdieron más de una vez, y vagaron por allí mientras forjaban una muy buena amistad. Después de mucho andar, pero sobre todo de platicar vieron una cascada que parecía muy conocida, se acercaron y al descubrir que era ni más ni menos que la casa de Miles se pusieron muy contentos. Pero cuando se acercaron un poco más vieron que también era la casa de Charlie. Miles entendió por qué se le hacía tan conocida aquella serpiente. Era su vecina a la que nunca le había hablado porque no sentía que tuvieran nada en común.
Miles y Charlie se dieron cuenta que las diferencias que creían que existían no eran verdaderas, así que decidieron continuar su amistad. Se veían diario al acabar la escuela y se juntaban a platicar y a jugar juntos. Al final los dos al fin se graduaron y acabando la escuela se seguían viendo diariamente.
Los dos fueron amigos para siempre.

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