¿Por qué matar nuestro hogar?

Por: El Karma

Hace 4 años, en Karma, la más bella de las 37 lunas de Ogof, a cien mil millones de años luz de la Tierra, empezó una civilización. Esta constaba de karmianos, pequeños seres violetas, de piel arrugada, con 18 ojos, 2 cerebros y 9 piernas. Estos nacían adultos, o sea que no pasaban por la niñez. Karma era una luna con mucha biodiversidad, tenía múltiples mares, selvas e infinidad de especies animales.
Aquel día un karmiano se preguntó: ¿Dónde viviremos? y entonces construyó una choza de paja. Otro pensó: ¿Qué comeremos? y taló un árbol para tomar su fruta, ya que no alcanzaba, cazó varios animales y pescó muchos peces.
Por el momento todo iba bien hasta que tuvieron la necesidad de transportarse. Entonces para transportarse crearon los Jacks, unos camiones MagLev (magnetic levitation) o sea que flotaban sobre los carriles. Los carriles y el camión tenían imanes y estos se alejaban unos de otros, haciéndolo flotar. El problema de estos era que contaminaban muchísimo. Esta contaminación destruía árboles y mataba animales, causaba calentamiento global y Panor, un alga que invadía los mares y era sumamente venenosa a cualquiera que la tocara.
Toda la comunidad karmiana se concentró en Pantano, la gran ciudad karmiana. En poco más de un año la ciudad ya tenía más de mil millones de habitantes, una extensión de igual tamaño que todo México, con más de cinco mil vías de Jacks y casi treinta y un mil fábricas, que contaminaban igual que los Jacks.
Por tener tantos Jacks y fábricas hubo mucho problema: se descongelaron los polos y temperaturas de casi 50° centígrados, la extinción de la mitad de las especies animales y de 45 tipos de árboles, y mucho Panor, por lo que el océano se hizo intocable.
Al parecer, a los karmianos no les importaba, pero, el más inocente se dió cuenta de algo: “Estaban matando su hogar”.
Este karmiano, llamado Moquito, fue por toda la ciudad gritando: “Estamos matando nuestra luna, ayúdenme a cuidarla, si no pronto todos moriremos, ¿POR QUÉ MATAR NUESTRO HOGAR?”
Sin embargo, nadie le hizo caso, exceptuando a Perriño, el karmiano con mayor intelecto en toda Karma. Perriño fue a buscar a Moquito y , cuando lo encontró le dijo:
“Hola Moquito, tienes razón y yo no me di cuenta” y claro Moquito le tuvo que responder:
“Muchas gracias, es un honor que me digan estas palabras, y mucho más viniendo de usted; y sí, en efecto nos estamos acabando nuestra luna”.
Juntos fueron a hablar con el rey, Ratón Word IV, para ver si les podía proporcionar alguna ayuda. Pero claro, iban muy preparados. Perriño escribió una tesis y planeó una exposición para mostrarle al rey lo que estaba pasando y Moquito hizo cupcakes de plátano. Ya en el palacio, la exposición duró poco menos de una hora. El rey estaba totalmente en desacuerdo, creía que eran puras patrañas, pero luego probó un cupcake, y por su inigualable sabor aceptó proporcionarles varios aparatos meteorológicos. El increíble dúo siguió investigando y cuando todo iba perfecto ¡pum! el rey murió en uno de sus viajes en la playa. Esto solo significaba que el Panor había aumentado en un 10% desde la semana anterior, cuando hablaron con el rey. De pronto, millones de karmianos empezaron a morir, entre ellos Perriño y todos se preocuparon y ya le creyeron a Moquito, el cual estaba demasiado triste por la muerte de su amigo. Todos fueron con él y gritaron ¿qué haremos?¡ayúdanos!
Entonces dijo: “Ciudadanos de Pantano, todavía podemos revertir nuestro daño; tuve la oportunidad de trabajar con el más inteligente karmiano, Perriño, el cual no puede estar aquí con nosotros ahora; él me enseñó mucho, pero en especial a tener esperanza, así que si creen que podemos revertir el daño, sí podremos. Cierren sus fábricas y dedíquense a la agricultura y ganadería y ya no se transporten en Jacks, sino a pie. Así, poco a poco, nos vamos a recuperar”
Y así fue, dejaron de contaminar y pasito a pasito, suave, suavecito, volvieron a ser la más bonita de las 37 lunas, y todo por un simple karmiano.

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