Un problema gravitacional

Por: Buzz

Soy Dave Johnson, tengo 13 años, soy hijo único y vivo en la mansión donde nació Isaac Newton en Woolsthorpe-by-Colsterworth en Inglaterra. Soy un niño normal, si ser la gravedad se considera normal. Desde ayer soy la gravedad, si literalmente la gravedad. No puedo culpar a nadie de eso excepto tal vez a Isaac Newton.
Todo empezó una noche que invité a mi primo Jack a dormir a mi casa. Mis papás salieron a cenar mientras nosotros nos íbamos a dormir. Antes de continuar debería decirles unos datos sobre mi primo Jack: tiene 12 años, es un poco tímido y tiene “Trastorno de obsesivo compulsivo”. En lo que caminábamos a mi cuarto, mi primo vio un cuadro de Isaac Newton un poco chuequito y como tiene “TOC” no pudo resistir la necesidad de acomodarlo. Cuando intentó acomodarlo, el cuadro se cayó y dejó a la vista un túnel secreto.
–Perdón –dijo Jack asustado antes de percatarse del túnel—creo que lo moví demasiado fuerte.
– Mira – dije señalando el pasadizo.
– ¿Q…qué…es eso?—preguntó Jack al ver el agujero en la pared – ¿el cuadro lo ocultaba?
– Creo que sí, vamos a ver que hay adentro.
– ¿Vamos a en…en…entrar?
– Sí – dije y sin más me metí al hoyo.
Jack no tuvo más remedio, así que me siguió.
Continuamos caminando hasta que llegamos a una sala redonda en la que solo había un anciano inconsciente sentado en el piso.
Di un paso atrás confundido.
Parecía que Jack se desmayaría en cualquier momento.
– Dave ¿quién es él? – preguntó Jack asustado – se parece a…
– Isaac Newton – acabé la frase – es Isaac newton
De repente el anciano abrió los ojos y dio un respingo, parecía que tuviera más de 200 años, en su cara se veía dolor y tristeza como si hubiera estado sufriendo una enfermedad por muchísimo tiempo.
– ¿Alguien me llamó? – preguntó con una voz bajita.
– ¡¿Eres realmente Isaac Newton?! – casi gritó Jack – si él murió hace siglos.
Simplemente no podía hablar, me sentía como si estuviera en un sueño. Abrí la boca, pero no salió ningún sonido.
El anciano contestó tranquilamente.
– La gravedad necesita un anfitrión. Cuando era un niño yo encontré en esta mansión a su primer anfitrión, pero al yo descubrir cómo funciona la gravedad, me convertí en su segundo anfitrión – hizo una pequeña pausa – (ahora que lo pienso de no haber sido por eso habría vivido mucho menos tiempo porque nací prematuro). Inventé una fórmula que explica de otra manera la gravedad para que nadie me encontrara y no hubiera más problemas con el tema, pero fue un grave error porque me enferme y como la gravedad no puede morir, sigo sufriendo desde entonces.
Mil preguntas se acumularon en mi cabeza.
– Pe…pero – tartamudeé – ¿si realmente usted no murió, a quién enterraron?
– Al ser un inventor destacado tuve la oportunidad de crear un cuerpo que fuera igual al mío. Unos días después del comienzo de mi enfermedad decidí que ya era momento de hacer pensar a la gente que había muerto. Esa noche dejé mi “cadáver” y me escondí aquí donde he estado desde entonces.
– ¿Ahora que descubrimos la naturaleza de la gravedad – preguntó Jack – somos sus anfitriones/generales?
– Creo que solo uno puede ser el anfitrión de la gravedad, pero no sé quién – contestó él. – En poco tiempo moriré y uno de ustedes pasará a ser el tercer anfitrión de la gravedad.
– Pero ¿quién?—pregunté.
– Lo sabrán – contestó Isaac Newton – ahora debo descansar…
Cerró los ojos y dejó de respirar.
Una pequeña luz blanca salió de su boca y de repente algo muy inesperado ocurrió, la luz blanca se me acercó y se metió entre mis labios. Una voz en mi cabeza aclaró mis sospechas:

– ¿Anfitrión Johnson? – preguntó Jack.
– Eso creo.
Unos minutos más tarde estábamos enterrando a Isaac Newton con unas palas que había en el jardín. Cuando acabamos salimos a toda prisa, regresamos las palas al jardín y nos fuimos a dormir.
Ahora son las 4 de la madrugada. Esta es la segunda vez que escribo esta parte, la primera vez que lo escribí, la hoja se me voló por la ventana (espero que eso no genere problemas). Si pasa algo, procuraré escribirlo en esta hoja…

Pasó algo…
Lo voy a escribir, pero antes debería decir algo…
Soy Jack, a mi primo lo mataron…bueno algo así.
Una semana después de lo de Isaac Newton, mi primo vino a mi casa. No pasó nada raro hasta que llegó el científico loco.
Llegó a la una de la mañana. Mientras estábamos dormidos, rompió la ventana con una sustancia rara y entró al cuarto. Se tropezó con un juguete que nos despertó a los dos. Dave se incorporó de golpe pero yo me hice el dormido.
El científico estaba todo despeinado y tenía una cicatriz que le atravesaba la cara, llevaba una bata de laboratorio y unas pantuflas que le quedaban demasiado grandes.
Saco cinta de su bolsillo y se apresuró a ponerla en la boca de Dave, que intentó quitársela sin ningún resultado.
– Soy el científico loco. Leí tu historia de la gravedad – dijo el científico susurrando – y se me antojó ser anfitrión y ser inmortal ¿por qué no?
– mmm… – intento decir Dave.
– ¿qué? – se burló el científico – perdón, no te entiendo. Te llevaré a mi laboratorio y descubriré cómo arrebatarte la gravedad.
Sin más sacó una pistola y le disparó en el pecho a mi primo que se cayó al piso.
El científico loco lo agarró y se lo puso en los hombros, y en un parpadeo ya se había ido por la ventana.

Casi inmediatamente, tomé esta hoja y escribí lo que pasó.
Confío que, al ser anfitrión de la gravedad, mi primo haya sobrevivido al disparo, pero igualmente debo ayudarlo.
Si te interesa, nos vemos mañana por la noche en la mansión Newton. Espero juntar un ejército, hacer un plan y salvar a mi primo.
Ahora sacaré copias que pegaré en toda la ciudad.
Espero que funcione…

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