Fin del mundo cuadrado

Por: Cubicuate

Esta historia se trata del pequeño Johnson y sus sueños. Todo empezó en una casa en el pantano y en el mundo cuadrado donde él sufría de pesadillas. Pero tuvo la peor pesadilla de todas. Y lo peor de todo era que sus pesadillas siempre se hacían realidad. Entonces durmió y sin querer tuvo la peor pesadilla de todas, la del fin de su mundo cuadrado.

Empezó el sueño con él que brincaba y nadaba plácidamente en el pantano cuando escuchó un ruido que venía del fondo del pantano. De pronto salieron sapos, gusanos, babosas, caracoles y mil cosas más, pero eso no era lo que producía el ruido, sino de lo que estaban escapando. Johnson salió corriendo de ahí y vio que todo se estaba desvaneciendo, pero era un espectáculo tan bonito que vio a gente que se quedaba embobada y así caían al fin del mundo. Johnson volteó la mirada y empezó a correr, hasta que se topó con otro niño llamado Uri. Johnson y Uri pensaron en buscar a más gente para ayudarla, entonces voltearon hacia atrás y vieron que todos los árboles se estaban cayendo al fin del mundo. Empezaron a correr aún más rápido y se encontraron con Sara y Tania, ellas les preguntaron quiénes eran y ellos contestaron: “Yo soy Johnson y él es Uri, estamos buscando a gente a la cual ayudar”. Sara y Tania se unieron a ellos.
Finalmente después de correr un buen rato, llegaron a una casa que parecía embrujada. Entraron para ver si había gente y poderles informar sobre el fin del Mundo Cuadrado. Cuando entraron …. ¡¡TAS!!, se azotó la puerta.

En lo que subían las escaleras se escucharon rechinidos muy agudos y demasiado fuertes, tanto, que hasta se tuvieron que tapar los oídos. Al llegar arriba, vieron cuatro puertas y en cada una decía algo diferente. En la primera puerta decía: “Hacks”. En la segunda decía: “Cazador”, en la tercera se leía: “Escaladores” y en la cuarta, el letrero decía: “Luces”.
Johnson entró por la primera puerta, Uri entró a la de cazadores, Sara entró a la tercera puerta y Tania entró por la de las luces.
Por donde entró Johnson había computadoras y todo tipo de cosas electrónicas. En la de Uri habían muchos arcos, flechas y productos para cacería. En la puerta de Sara habían pistolas de gancho, cuerdas y arneses. Y en la puerta de Tania había linternas, lámparas y cascos con luces.
Cada uno tomó los materiales que encontró en sus respectivas puertas y subieron al tercer piso. Ahí las escaleras no rechinaban. En ese piso solamente había una mesa, una silla y una vela prendida. En la mesa había un mapa que decía: “ Para sobrevivir al fin del mundo …”
Se asomaron por la ventana y vieron que el fin de su mundo se acercaba, entonces rápidamente tomaron el mapa, sus materiales y se fueron. Llegaron a una cueva por la que no parecía haber manera de cruzar, por lo que tuvieron que entrar por la fuerza. Cuando entraron, Tania le dió una linterna y un casco con luces a cada quien. Dentro de la cueva había dos túneles. Del primero salían 10 arañas y a cada una le salía veneno de sus grandes dientes filosos. En el segundo túnel escurría un ácido que parecía tóxico y venenoso.
Entonces, Uri tomó su arco y algunas flechas y dijo: “Entremos a la cueva de las arañas venenosas, yo las mataré; son un blanco perfecto porque son muy grandes”.
Uri comenzó a matarlas y acabó con ellas, pero no sabía que tras ellas venía la araña reina. Cuando la vieron, Sara tomó su cuerda, le lazó la cabeza y todos la jalaron con mucha fuerza hasta arrancársela. Pasaron sobre ella y vieron una enorme puerta de metal. Johnson vió que para abrirla debía saber una contraseña. Conectó la computadora con el aparato maestro, logró descifrar el código y por fin salieron.
Muy lejos de ahí, en el pantano donde vivía Johnson, había un laboratorio flotante donde trabajaba el típico doctor malvado. Él estaba tratando de instalar un botón para crear el fin del mundo cuadrado, desde que Johnson tenía siete años, o sea, desde hacía siete años. Como todo villano de un cuento de hadas, de una historia o de una película, quería conquistar el mundo y adueñarse de él. Pero ustedes se preguntarán ¿cómo?, si va a acabar con el mundo. Les diré cómo: él creará un nuevo mundo computarizado hecho con puros robots. Él tenía una razón muy válida, pero había mil otras maneras de resolverlo. Pero mucha gente no usa la lógica y no piensa dos veces, su razón era que su esposa y sus cuatro hijos lo abandonaron, porque decían que era muy de los sesentas, que no usaba la tecnología. Entonces le dijeron: – Regresamos contigo cuando tengas más tecnología, pero por ahora olvida nuestra relación, nos iremos a otro mundo, tomaron sus maletas, empacaron y se largaron de ahí.
Mientras tanto, Johnson, Uri, Sara y Tania se encontraron con una montaña enorme que solo se podía cruzar por arriba. Sara agarró cuatro pistolas de gancho y le dio una a cada uno, también les dio una cuerda por si algo llegara a pasar.
Cuando llegaron arriba, Uri vio el fin del Mundo y se quedó embobado. No estaban pudiendo llamar su atención, hasta que Tania tomó una linterna y se la puso en la cara para ver si reaccionaba y por suerte lo logró.
Revisaron el mapa y vieron que decía: “Vayan al valle de Just”. También se leía que los iba a llevar a las cuatro esquinas de su mundo cuadrado, pero cuando Johnson leyó eso en voz alta, la palabra Just se le hizo muy conocida. Cada vez estaba más cerca de ellos el fin del mundo y los llevó a cada uno a una esquina. Casualmente, en la esquina donde estaba Johnson, había un aparato maestro. Sacó su mapa y decía que si se averiguaba la contraseña del aparato, podrían terminar con el fin del mundo. Entonces, al borde de caerse, conectó su computadora con el aparato y notó que la clave era de 4 letras y vio que la primera era una J y de repente se cayó y despertó.
Cuando despertó, agarró un papel y escribió Johnson, Uri, Sara y Tania y vio que las iniciales formaban la palabra Just. Entonces hizo lo mismo que en su sueño y cuando llegó al último aparato, escribió Just y se creó todo el mundo otra vez.
Fueron con el doctor malvado y lo ayudaron a recuperar a su familia.

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