Vidas después

Por: Sionista

“Está historia es dedicada a la memoria de quienes perdieron la vida y de quienes siempre mantendremos en nuestros pensamientos”.

Dos aviones se han estrellado en las Torres Gemelas de New York… El mundo, su inocencia y todo en lo que se conocía cambió en un pestañeo.

Adir un periodista egipcio se encontraba en la zona cuando sucedió la tragedia que cambió al mundo. Inmutado y sin poder hacer nada más que ser testigo a través de sus escritos, se quedó dormido en el sofá de su estudio en aquella ciudad donde horas antes la muerte, el miedo y la incertidumbre se apoderó de la ciudad.

-Dígame señor, ¿qué sintió ayer cuando las torres se derrumbaron?
-No sé qué pensar… Fue como si lo hubiera previsto.
– ¿También como mi muerte y la de mis amigos?
– ¿Quién eres, quiénes son tus amigos?
-Yo soy uno de los 280 Marines norteamericanos a los que mató una bomba en Beirut en 1983.
– ¿Por qué me elegiste para hablar del 11 de septiembre?
– Usted es árabe, como los que hicieron esto.
– Sí, puede ser una razón, pero a Bin Laden y los suyos los entrenaron los norteamericanos… ¿Puedo preguntarte algo? ¿Todos tenían la misma edad?
– Así parecía.
– Entonces no disfrutaron de la vida.
– Lo que más me dolió fue no haberme despedido de mi madre.
– ¿Extrañas mucho el no verla?
– De hecho puedo verla, pero ella no a mí; en cambio usted sí puede verme, aunque para los demás es imposible.
– ¿Y por qué yo sí puedo?
– Porque a usted le afecta todo lo que ocurre, como mi vida y mi muerte… Usted me lleva en la mente.
-Te diré que a mi me afecta la vida de todos. ¿Dónde estás sepultado?
– En el cementerio de Arlington, Washington.

De repente Adir de un sobresalto despertó y se quedó pensativo, dando un gran suspiro dijo:
– Me duele que no nos preocupamos por los demás.
El soldado replicó – Usted no ha hecho nada para que lo escuchen.

Entonces Adir hizo un recorrido mental de todas aquellas entrevistas que realizó a los parientes de terroristas que se han inmolado, matando inocentes tanto en Israel como en otras partes del mundo.

El soldado lo observaba detenidamente recostado en el sofá de la sala de Adir y reincorporándose le dijo:
-Entiendo, pero no justifico que quieran matar a los soldados que según ellos invaden la nación, pero que maten injustamente a civiles inocentes en Tel Aviv o en el WTC, es algo que nunca voy a comprender.

Adir le contesta:
-Estados Unidos e Israel son democracias, sus ciudadanos eligen el sistema político del cual quieren ser gobernados, pero para un suicida convencido por su ideal, está claro que esa gente es la responsable de su forma de vida. Tras una larga pausa, continua, – Estados Unidos, no es responsable de todas las desgracias, guerras o muertes; pero es un círculo vicioso de estupidez destructiva… es imposible volver atrás en el tiempo.

El soldado replica: – ¡qué lástima que no podamos hacer nada!
Adir retrocede el video de la caída del Word Trade Center y el soldado le dice:
-Es muy sencillo hacerlo con un clic, pero, ¿quién resucitará a los muertos?

Adir se encuentra parado frente a la tumba de Daniel Donahue, al lado de él se encuentra su padre, un policía retirado y quien ayudó a las víctimas que pudieron sobrevivir aquel fatídico día, también está su madre, una maestra emérita universitaria y juntos recitan una oración por lo que hace 18 años conmovió al mundo y esperan jamás vivir de nuevo.

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