¿Esto es un sueño?

Por: Juan

Era un día común y corriente, Humberto, que es una persona despistada y centrada en lo que tiene que hacer, se despertó como siempre a las 7:00 para llegar puntualmente a las 8:00 al trabajo. Todo avanzaba normalmente, se cocinó unos huevos rancheros, se bañó, se arregló y a las 7:30 ya estaba listo para irse. Al salir de su departamento esperó con gusto el saludo del vecino con el que coincidía mañana tras mañana, pero aquel día no fue así, le pareció extraño, pero no le dio importancia y siguió adelante.

Subió a su automóvil repasando en la mente todas las cosas importantes que tenía que hacer al llegar a su trabajo. Cuando llegó a su lugar de trabajo y atravesó el umbral de la puerta principal sintió la ausencia del ruido y la gente, pensó por un instante que había ido a trabajar en un día de asueto y cuando buscó su celular para revisar la fecha se dio cuenta que lo había olvidado. Como no era grave la situación siguió con su rutina. Llegó a su lugar de trabajo como si nada y empezó a trabajar. Se suponía que iba a tener una junta con su colega a las 9:00 pero nunca llegó, aquello empezaba a ponerse bastante raro. Luis era incapaz de faltar a una reunión de trabajo, lo llamó desde el teléfono de la oficina, pero solamente se quedó sonando el repiqueteo del timbre.
Cuando salió de su oficina vio que él era el único que había ido a trabajar, se puso ahora sí muy nervioso. Salió a la calle a ver si veía a alguien caminar o algún coche pasar, pero nada, empezó a gritar como loco y a correr para ver si veía algo. Mientras corría desesperadamente sonó una alarma.
Le pareció muy extraño que sonara una alarma como la suya en plena mitad de calle. Despertó, todo había sido un sueño. Continuó con su rutina habitual, desayunó sus huevos rancheros y se bañó. Para las 7:30 ya estaba subiendo a su automóvil, no paraba de pensar en su extraño sueño. Después de unos minutos manejando se dio cuenta que no había nadie en la calle, no había coches, no había personas caminando. Humberto frenó su automóvil a la mitad de la calle y salió disparado. Empezó a gritar como loco y a correr a ver si veía a alguien o alguien lo escuchaba, pero no, no había nadie, y sonó su despertador, a las 7:00, como todos los días. ¡Qué extraño! Pensó Humberto. Nunca le había pasado eso, no paraba de pensar en eso. Pasó el tiempo y no paraba de pensar en lo que había sucedido.
Se subió a su automóvil sin bañarse y sin haber desayunado y empezó a manejar, y se dio cuenta que había pasado otra vez, no había ningún coche pasando, ninguna persona caminando y salió de su auto y empezó a gritar y a correr como loco, no encontró a nadie, y sonó su despertador, a las 7:00 como siempre. Esto ya no le gustó a Humberto, salió tan rápido como pudo de su casa a ver si encontraba a alguien caminando, lo que no sucedió, empezó a gritar como loco y sonó su despertador a las 7:00. Humberto estaba vuelto loco. La desesperación lo consumió. No había salida. Empezó a subir las escaleras rumbo a la azotea. Corrió en busca de algo, de alguien. No encontró nada ni a nadie porque la muerte lo estaba esperando.

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