Creo que soy una psicópata

Por: YASKY

Mi nombre es Violeta Monighan, sí, esa, la hermana de Sophia Moninghan, la chava que lleva en las noticias un mes; no, no soy ella, solo nos parecemos. Mi hermana o mejor dicho mi gemela, desapareció hace un mes, el 15 de julio de 2017, nosotros nos dimos cuenta el 16, la reportamos el 17, el 18 empezó la investigación policíaca y ya para el 20 su cara estaba en todas las noticias o como podría parecer, mi cara estaba en todas las noticias.

Sophia era la niña perfecta, en la escuela la más popular, la de las mejores calificaciones, con amigas y novio. En la casa la hija consentida, sólo éramos nosotras dos, así que mis papás nunca se esforzaron en disimular su preferencia por ella, el muro de la casa está lleno de fotos de ella, una vez, una única vez me quejé y me dijeron algo que nunca olvidaré “¿qué tiene hija?, son iguales, podrías ser tú la de la foto y nadie lo notaría”. Ahí empecé a sentir algo en mi interior, algo que me devoraba pero no sabía que era, hasta ese día.
Sophia era una niña increíble, no me sorprende que sospechen de todos por su desaparición, sus amigas lo hubieran hecho por celos, los hombres de la escuela por amor y cualquier desconocido por su belleza.
Esta es mi historia, la historia de la hermana gemela de la persona más popular, la historia de la niña a la que en la calle todos voltean a ver, creyendo que yo soy yo la chica desaparecida.
Todo empezó cuando teníamos 5 años, la primera vez que Sophia y yo concursamos en algo, un concurso de belleza, ¡claro! ella ganó, los jueces dijeron que yo debía sonreír más. A los 6 años empezamos primaria, ella al día siguiente ya tenía amigos, mientras que yo era la típica que se sentaba hasta atrás sola.
En secundaria teníamos 12 años y yo necesitaba algo, ¡necesitaba algo para parecer diferente!, agarré un cuchillo y sin pensarlo me hice un gran corte en la mejilla izquierda con la esperanza de no volver a parecerme a ella, mi mamá estaba en casa y vio todo, primero me llevó a urgencias en donde para mi pésima suerte me atendió un cirujano plástico, así que hoy solo tengo un mini rasguño, ¡un asqueroso rasguño que nadie nota!, después de eso tuve que pasar 2 años en un hospital psiquiátrico, creían que era una psicópata y estoy empezando a creer que tal vez lo soy.
En el hospital intenté ahogar a un enfermero con una almohada, así que mi principal oferta de un año se convirtió en un dos. A los 14 años cuando me dieron de alta, cuando finalmente vi el sol, la luz, olí aire fresco ¿quién creen que estaba esperando por mí?, ¡esa persona!, esa persona que me debe todo, Sophia. Claro que Sophia tenía que estar ahí, con su vestido amarillo recién planchado, me dieron nauseas de solo verlo, ella llegó y me abrazó, no aguanté eso, no aguanté ese falso gesto de amor, a esa falsa persona, así que ni siquiera lo pensé mi cuerpo actuó, le clave mi uña en su cuello, lo único que logré fue sacarle unas gotas de sangre, como me hubiera gustado que ahí acabará todo, pero bueno eso me causó otro año en el hospital, donde me trataban como perro, era un lugar en donde me sentía en casa.
¡Llegó el día!, el día en el que cumplí 15 años, iba a tener una evaluación psicológica, ¡claro! decidieron que estaba loca, que tenía pensamientos según ellos agresivos, pero podría curarme, por lo que cada año me harían una prueba para ver si ya estaba bien, lo que ellos no sabían es que soy una increíble actriz, así que yo iba a salir cuando yo quisiera y eso fue a los 18 años, pero ¿saben qué es lo que pasa cuando están 6 años en un hospital psiquiátrico? Piensas, piensas mucho, creas ideas y fue a los 16 años cuando esa idea llegó, la mejor idea que podía tener.
Toda mi vida había estado celosa de mi hermana, toda mi vida quise ser ella, entonces ¿por qué no serlo?, ¿por qué no ser la persona que siempre quise ser?, desde ese día fui la mejor paciente, me portaba tan bien que me felicitaban, como lo dije antes, una increíble actriz.
Llegó el día que logré mi primer objetivo, me dieron una hora al día en una computadora con internet, ¡internet! Esa mágica herramienta era todo lo que necesitaba para saber todo sobre mi hermana, empecé a investigar, a cortarme el cabello como ella lo usaba, incluso me hice hoyitos en la oreja para los aretes como ella los tenía, todo estaba meticulosamente calculado, yo era mi hermana.
Finalmente llegó ese día en el que fui libre, claro que ya nadie vino por mí, ya era adulta, madura según ellos, aunque yo sé que soy una psicópata, ellos no. Renté un departamento, aprendí a hablar como ella, moverme como ella y además aprendí a fingir ser buena persona tal como ella fingía. Fue entonces el día de mi cumpleaños 19, necesitaba tener una coartada así que fui a tratar de volver a ser parte de mi familia y lo logré, pasamos un par de meses increíbles, estaban contentos aunque no sabían mi propósito, bueno, creo que estaban contentos.
¡Llegó el día!, metí a mi hermana a mi apartamento durante dos días, era un plan perfecto, el día en el que se cumplieron tres semanas, la maté y yo también desaparecí.
Después de un mes de su desaparición sabía perfecto qué hacer, como comportarme como ella, estaba lista. Salí del almacén en donde me escondía, toqué el timbre de mi casa, mis papás me abrieron, me abrazaron y dijeron “¡ay Sophia, que bueno que regresaste!”.

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