Minificciones

Por: Sunshine

Niños hoy les voy a contar la historia de cómo conocí a su tío Barney.
Estaba en uno de mis viajes como cualquier otro día, me subí al avión, me senté en mi asiento y empecé a escribir. Como ustedes ya saben escribo novelas en mis viajes para aprovechar el tiempo.

30 minutos después de que yo entrara al avión llegó un hombre apunto de que cerraran las puertas del avión, se sentó al lado de mí, se acomodó y sacó un álbum de fotos, eso niños es clara señal de que era un viajero frecuente como yo.
En medio del vuelo decidí hablarle, le conté de mis viajes y aventuras y él de las suyas hasta que nos volvimos amigos, entre más pasaba el tiempo más nos conocíamos, decidimos empezar a viajar juntos, tiempo después de ese viaje nos teníamos tanta confianza el uno al otro que no me acuerdo quien de los dos empezó a llamar hermano al otro, de ahí los dos nos llamamos hermanos.

No eres tú soy yo

Hace 5 años en San Francisco asesiné a mi novia. Hoy en día estoy cumpliendo una sentencia de 20 años en la cárcel. Les contaré que llevó a tan horrible acto.
Estábamos muy felices, llevamos 6 años de novios y le quería pedir matrimonio, pero alguien de aspecto agresivo, vestido de negro y muy misterioso hizo que cambiara de opinión. Me dijo que tenía a mi hermano secuestrado y lo iba a matar si yo no mataba a mi novia, también me dijo que tenía 48 horas antes de que él matara a mi hermano. Me dio un arma cargada y desapareció.
12 horas después del incidente con el hombre de negro y al reflexionar le marqué a mi novia para vernos en el Golden Gate, ya que llegó la puse en el borde del puente y le dije:
-No eres tú soy yo.

6 años

6 años, 7 meses y 10 días es el tiempo que hemos estado juntos. No sé cómo va a terminar pero sé cómo empezó.
A los 15 años empezó esto. Entraste a mi escuela sin conocer a nadie ni siquiera el idioma. Te sentabas en una esquina, la esquina superior derecha del salón de clase, vestida de negro con la cara tapada y sin hablarle a nadie, me acerqué a ti el tercer día. Solo con la mirada me dijiste que me fuera porque tenías miedo de que te hirieran otra vez, sin dudarlo me negué a irme.
Cuando me tuviste más confianza te presenté a mis amigos y amigas. Un día fuimos a una fiesta de la escuela, jugamos botellita y te preguntaron sobre tus mayores secretos. Claramente como dicen las reglas tuviste que contestar, cada vez te conocía más, luego jugamos siete minutos, un juego en el que te meten a un cuarto con otra persona durante siete minutos. Primero fueron David y Jasmine, luego Debora y John, y de repente nos tocó a nosotros dos, pero antes de entrar les preguntamos qué habían hecho durante esos largos siete minutos. Se quedaron callados, no hubo respuesta. Entonces solo entramos al cuarto sin preguntar más.
Un año después me armé de valor para pedirte salir conmigo, dijiste que sí antes de que acabara de preguntarte, me diste un beso y te fuiste a tu siguiente clase, después de la escuela te invité un helado, cuando llegamos a la heladería pediste el sabor más raro, miel vainilla. Me dijiste que era tu favorito, sorprendentemente el mío también, después del helado fuimos a mi casa y te presenté a mis papás.

admin