Pensamientos Humanos Mudos

Por: d
Me levanto, me lavo los dientes, me visto y llega el desayuno. Mis padres empiezan a pelear entre ellos. Están hartos de que yo no quiera desayunar, pero no entienden o no quieren entender que me da exactamente igual.
Escucho cada mañana a mi mejor amigo, Carlos, cómo grita desde afuera de mi casa esperando en el coche: ¡Llegué hermosura!
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Sí, es gay y el mejor ser humano que me rodea; protector, no le importa lo que piensen o hagan los demás (algo que falta en esta sociedad). Pero lo mejor de él, por mucho lo mejor de él, es que nunca me exige que entre ni un solo bocado de esa basura a la que le dicen comida.
Primera hora en lunes y por qué no…. ¡ética! …qué emoción la mía. La materia que supuestamente te dice: “lo que está bien y mal”, “lo correcto o incorrecto”, bla, bla bla…
Como se pueden imaginar me siento en la esquina izquierda de la parte de atrás del salón. Muerta de frío mientras empieza la clase y porque claramente -como a la escuela no le interesa tanto la salud física, como la mental de sus alumnos- estamos en diciembre y ¡no repararan la calefacción! De todas maneras me entretengo y me concentro en mi dibujo de la maestra a la que, por la boca, le salen cosas que pueden parecer sin sentido, pero sí lo tienen: un elefante con un cigarrillo en la trompa, una niña con una galleta en la mano, pero esa galleta le causó reacción alérgica así que tiene los labios inflamados y llenos de sangre.
¿Siguen ahí? Wow… ¿No los he espantado lo suficiente?
Miren; no estoy loca, tampoco tengo depresión. Mmm… O eso creo, la única diferencia entre yo y tú es que yo digo todo lo que tú piensas, hago lo que tú quisieras y las opiniones de los demás me importan un comino. Sé que has pensado antes lo que te estoy diciendo, sé que en algún momento no le viste sentido a esta vida en la que se mide quién es mejor entre más gorda esté su cartera y más pequeña su cintura. ¿O qué? ¿me lo vas a negar a mí? Al igual que te niegas a ti mismo esa curiosidad que sientes hacia la muerte, o el bloqueo que llega directamente a tu cerebro cuando -aunque sea por un segundo- piensas en lo que yo a toda hora:
¿Valdrá la pena la vida? Sí, en esta dimensión la única cosa inevitable es la muerte, entonces ¿por qué sería algo malo o triste? La muerte es algo bello, lleno de arte y misterio, un misterio que yo quiero descubrir.
¡Salí del infierno! Son las 3:30 de la tarde y lo admito, es el único minuto cuando suena el timbre de mi escuela que me puedes encontrar con una pequeña sonrisa. Luego me acuerdo que regreso a otro infierno que le digo casa, pero lo divertido de ahí, es que el diablo soy yo.
3:50. Estoy llegando a mi «cálido´´ hogar a sentarme a observar la comida recién horneada, después de unos 40 minutos de miradas de reojo de mi madre, recuerdo que no me interesa lo que piense y me voy casa de Carlos.
La primera vez en mis 17 años en la que entiendo a qué se refieren los filósofos con que absolutamente todo puede cambiar en cuestión de segundos; con tan sólo ver, sentir o escuchar algo se te puede venir el mundo encima, pero cuando eres como yo, además de físicamente darte cuenta que algo se destruye dentro de ti poco a poco, tienes la necesidad de gritar para que te escuche todo el mundo, sin poder hacerlo porque el aire deja de pasar por tu sistema y sientes cómo te ahogas. También me di cuenta que sí tenía algo que amaba, algo por lo que tenía que agradecer y nunca se me ocurrió ni siquiera pensar en hacerlo.
¿Ya se dieron cuenta? Estoy hablando en pasado. Llegué a casa de Carlos, mi mejor amigo, al que le tuve que agradecer y lo encontré tirado en la bañera. Tirado en el suelo con líquido blanco burbujeante saliendo de su boca, con millones de envases tirados a su alrededor, estaban vacíos y tenía una cortada que recorría toda la vena de su muñeca.
Desde que tengo memoria he sido esta niña sarcástica de la que sus papás quieren lejos a sus hijos, la «mala influencia´´. Pero era pura imagen, nunca fui así en realidad, simplemente me aburría lo normal, todos los normales menos él. Era el único ser humano que se merecía vivir, tener familia y pareja. Pero no fue así, no fue así y todo por mi culpa
Cuando entré al baño y lo vi, en el lavabo había una nota:
“Emma, mi hermosura: Sé que no es algo que esperabas que pase, supuestamente yo era la parte positiva de tu vida, pero al fin voy a conocer ese lugar que dices creer que es tan especial. Si tal vez no te hubiera conocido nunca hubiera pensado en quitarme la vida, pero no es tu culpa, únicamente me abriste los ojos al asco de mundo que es éste.
Algo que me enseñaste es que no puedes cambiar a los demás, únicamente a ti y eso es todo. Esa es justo la razón por la que lo hice”.

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