La sombra

Por: Jolly Rancher

Desperté y hacía frío, estaba acostada en una cama. Me dolía el cuello, no recordaba nada, ni que hacía ahí. Intenté moverme, pero no podía. En una de las esquinas del cuarto había alguien, no podía ver su rostro, era como la silueta de alguien, parecía una sombra, pero tenía los ojos amarillos. Sentía que me miraba. Intenté gritar, pero no pude. Lo único que podía hacer era mover mis ojos, nada más, no podía mover ni mis dedos ni mis pies, no podía ni hablar, nada.
La sombra se empezó a acercar a mí. Caminaba raro, parecía como que se torcía todo su cuerpo, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Se acercaba más y más hacia mí. Cerré los ojos. Sentí unas manos frías recorrer mis piernas, mi torso hasta llegar a mi cuello, sentí como lo apretaban cada vez más fuerte hasta que dejé de respirar. Abrí los ojos y no había nadie, el dolor había desaparecido, ya no sentía a nadie apretando mi cuello. Ya me podía mover. Toque el cuello con mis manos. Estaba frío.
Me paré de la cama y sentí el piso mojado, había agua, me llegaba hasta los tobillos. Revisé todo el cuarto, se me hacía familiar. Tenía tres paredes aislantes de ruido, la cuarta pared tenía un vidrio blindado, no podía ver nada del otro lado. No había ninguna puerta por donde entrar ni salir. Volteé arriba y en una de las esquinas había un foco rojo que se prendía y apagaba, pero su luz era muy sutil.
Me quedé un buen rato intentando buscar una salida, revisando las paredes, las esquinas, para ver si había alguna manera de saber cómo había llegado ahí. Me rendí así que me senté en el piso sin importar que había agua. Puse mis manos en el piso dejando que se mojaran. Pasé varias horas pensando y me quedé dormida.
Desperté. Como la vez pasada, no me podía mover ni hablar. Sólo podía mover mis ojos. La sombra había vuelto. Cerré mis ojos y cuando los abrí vi a mas personas alrededor mío con bata blanca y el cabello largo, negro y despeinado. Estaban pálidas y sus ojeras se les notaban mucho. Parecía como si fueran yo. Se empezaron a acercar a mí y sentí sus manos frías en mi cuello. Cerré los ojos y grité.
Me desperté agitada en mi cama y con un sudor frío. Miré alrededor y estaba en mi casa. Mi madre entró por la puerta preguntando qué me había pasado. Yo le dije que fue un mal sueño. Volví a dormir. A media noche me desperté y estaba paralizada. Vi la sombra acercarse a mí y puso sus manos en mi cuello. Dejé de respirar y me desmayé.
Desperté y hacía frio. No podía recordar nada de lo que había pasado. Me dolía el cuello. Estaba en un cuarto con paredes aislantes y un vidrio blindado. No podía ver nada del otro lado. Me paré para ver el cuarto bien. Se me hacía familiar. El piso tenía agua y me llegaba hasta los tobillos. Me acosté en la cama de vuelta a pensar y me quedé dormida.
Cuando desperté, estaba parada en el cuarto con las paredes aislantes de ruido. Estaba en la esquina. Me mire las manos y estaban grises parecían una sombra, al igual que todo mi cuerpo. Miré alrededor y en medio del cuarto vi a alguien acostada en una cama con más personas alrededor. Tenían una bata blanca sucia y su cabello estaba muy despeinado. Parecía que eran yo. Muchas yo. Se empezaron a acercar a la que estaba acostada en la cama y vi que la querían ahorcar. Trate de moverme para impedirlo, pero no podía, estaba paralizada. Sólo veía como se convulsionaba. Cerré los ojos por tres segundos, y cuando los abrí ya no había nadie alrededor de la cama.
Sólo ella. Acostada viéndome fijamente. Mis piernas se empezaron a acercar a ella. Traté de parar, pero no pude, sentía que alguien me estaba controlando. Vi el terror que tenía en sus ojos. Mis manos pasaron de sus piernas a su torso hasta llegar a su cuello. Yo no sabía que pasaba. Me sentía asustada y me quería mover. No podía. Quería parar, pero no podía. Mis manos envolvieron su cuello. La empecé a ahorcar. Traté de parar, pero cuando pude, ya era demasiado tarde. Empecé a llorar. Me senté en el piso y dejé caer mis lágrimas.
Desperté y no me podía mover. Trataba de pararme, pero no podía. Estaba en un cuarto con las paredes aislantes de ruido y un vidrio blindado. No podía recordar nada. Tenía frio. En la esquina había una sombra y se empezó a acercar a mí.

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