Un viaje

Por: El tamal

Estoy asustada y cansada. No dejo de correr y mi respiración no es concreta. Corro, corro como puedo, mis pies descalzos ya están llenos de llagas.Sigo corriendo, no sé donde estoy, la noche cayó hace un par de horas y la ausencia del sol me impide ver, solo veo ramas y hojas por doquier.

Ellos me persiguen, sus voces cada vez están más cerca. Veo una luz a lo lejos. La luz se convierte en mi objetivo, pero cada vez lo veo más lejos. Ruido, ruido y más ruido, no sé de dónde viene. Algo me golpea en la espalda, pero no me detengo. Sigo hacia delante, hacia mi luz. Es en lo único que pienso.

Mi cabeza no deja de palpitar y el ruido cada vez es peor, mi brazo derecho no para de sangrar. Me detengo, caigo sobre mis rodillas y me tapo la cara con las manos, en una fracción de segundo ya estaba en el piso, totalmente acostada y acurrucada, no puedo dejar de temblar, ni de llorar.

Me levanto y volteo hacia una luz, sigo corriendo. La luz se comienza a volver en dos luces, pero no me importa y voy hacia ellas. Ya no son dos, ahora son tres, cuatro, cinco. Las luces ahora me queman la vista.

De pronto todo se convierte en un escenario blanco. Estoy asustada, y me tienen atada de las manos, pero en una fracción de segundo me doy cuenta de donde estoy. Estoy en un hospital. Ahorra recuerdo lo que sucedió. Ya hacía mucho no me sentía de esta manera. Me siento mal y mi cabeza no deja de dar vueltas. Me detengo pero me doy cuenta que no me puedo dar ese lujo, y empiezo a correr. Los oigo a todos atrás de mí.

La respiración me empieza a fallar y la cabeza no me deja de punzar, trato de respirar lo mas que puedo, pero no me detengo. Cada vez están más cerca y el sonido es más potente, mi cabeza está a punto de estallar. Sigo, algo me golpea toda la pierna y me cuesta mucho trabajo respirar.

Cada vez me duele más aspirar aire y me cuesta, llega un momento en el que no me puedo mover y no puedo respirar, cada vez estoy más débil y empiezo a sudar, estoy empapada en sudor, ya no puedo no mover un dedo estoy muy débil y cada segundo es un regalo.

Siento como me caigo y el piso me jala, pero logro separarme de él, estoy empapada, pero ya puedo respirar. Creo que estoy atada, pero sigo avanzando. No me puedo mover pero avanzo, no sé cómo.

Y mi querida luz aparece, y todo se vuelve luminoso y me quema la vista. Me vuelvo a dar cuenta en donde estoy. Estoy en mi habitación. Y ahora recuerdo lo que sucedió, estaba en un increíble viaje, en un viaje igual de hermoso peligroso.

Pero estoy encadenada a él y no hay escapatoria.

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